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A UlA ¿Qne ai ha habido doñas Josefas, Pepas y Pepitas famosas? Debe haber habido muchas, porque en España está muy extendida la devoción al santo Patriarca lo mismo entre nobles que entre plebeyos, y e l de Pepa es un nombre á la vez popular y aristocrático. ¿Que qué Pepas recuerdo yó? A varias: á unas, por haber oído hablar de ellas; á otras, por haberlas conocido. ¿Que empiece á contar? Pues oiga usted. Y aquí no vendrá mal ún poco de música, la müsica del sarao de Pan y toros, compuesta por Barbieri, para cantar: La grave contradanza le gusta á don Manuel, porque á doña Pepita la ve lucir el pie. Chapín de la tal dama muchos quisieran ser, para mandar, como ella, la España á puntapiés. Esta doña Pepita de que se habla en la famosa zarzuela pudo ser la hermosa gaditana doña Josefa Petra Francisca de Paula y Catalán Álemany, mujer de extraordinaria belleza y mucho ingenio, segunda esposa de Godoy, el celebérrimo Príncipe de la Paz, al que fué fiel en la próspera y en la adversa fortuna. Lo que ella hizo para sacarle de la prisión después del motín de Aranjuez, fué heroico. Sus cartas á Murat son verdaderamente conmovedoras. Se unió á él en Bayona y le acompañó á Eoráa. Llevó los títulos de condesa de Castillo Fiel y de vizcondesa de Boca Fuerte; fué darua de la reina y de la orden de María Luisa, y murió en Madrid el 29 de Septiembre de 1869 á los noventa años de edad, conservando rasgos de su extraordinaria belleza. Otra Pepa célebre: la reina Josefa Amelia, la tercera esposa de Fernando VII, aquella santa que se debió pasar la vida bordando, si es verdad que son de ella todas las labores que enseñan en las casitas de Tos sitios reales. Deseó ardientemente tener hijos. Dios no se los dio, y se la llevó al cielo, dejando por tercera vez viudo y sin herederos al Sr. D. Fernando Vil. De ella nos quedan como recuerdo la Fuente de la Reina en La Granja, la Casita de Abajo en El Escorial, y unos versos de D. Juan Mcasio Gallego, que lloró su muerte diciendo que era el sol del Etna que alumbraba á España. De la casa de. Santa Cruz fué aquella Pepita hermana de la condesa de Corres, de la marquesa de Villafranea y de la de Alcañices; Pepita Santa Cruz murió muy joven, víctima de un accidente de carruaje, como el duque de Orleans, y sin duda én recuerdo de esta infortunada señorita sé puso el nombre de Josefa á su sobrina la hija de los condes de Corres. A esta noble y virtuosa dama la hemos conocido casada con el marqués de la Torrecilla, y fué madre del actual poseedor del título, de la duquesa de Santo Mauro y la condesa de Villagonzalo, y abuela materna del duque de Medinaceli. Otra Pepa de la misma época que las Alcafiices y las Corres fué la hija del duque de Gor, hermana de la Povar y de la Bélgida, que casó con un Pepe, D. José Manuel de Villena, conde de VíaManuel y marqués de Rafal. La condesa de Vía- Manuel, doña Josefa, madre de la actual, fué una dama de grandes virtudes que se distinguió por sus obras de caridad y presidió con gran acierto la Asociación de Beneficencia domiciliaria de España. En recuerdo suyo lleva el nombre de Josefa una de sus nietas, que casó hace poco con un Agrela, hijo mayor de la condesa de Vilana. Para una Pepa, para doña Josefa Calderón, se hizo el magnífico palacio del paseo de Recoletos que hoy habita otra Pepa muy elegante: la marquesa de Manzanedo. En otro palacio del mismo paseo, en el primero de un particular que. se desplegó gran lujo, echando las bases del Madrid moderno, se educó en- medio del fausto y del esplendor y al lado de una madre virtuosísima una Pepita muy simpática: la hija del D. José más famoso que ha habido en Madrid: de D. José Salamanca.