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A OCHO DÍAS VISTA La Durga de B- J litó en la política liberal. -El báUamo de Fierabrás en la política conservadora. Por esos trigos de Dios. -La baja de los granos Kn Madrid; el pan al peso- Barquitos yankées. -Pvsibles sorpresas. Lo que dirán los nortéame icanos. -Interviews fln de si, do. La purga de Benito existe, para honra y gloria del partido liberal; y si hasta la fecha ese señor Benito no ha sido agraciado con ninguna gran cruz, es porque Aguilera y Komanones formaban antes; pero estén ustedes seguros de que la tercera gran cruz es para Benito el de la purga. Yo no la he tomado- -y creo que he obrado. bien, -mas sé de buena tinta que la receta está en poder del Gobierno, que los taquígrafos de Ultramar sacaron sendas copias para cada uno de los consejeros responsables, y que estos ilustres y purgantes patricios se apresuran á administrar en los males de sus respectivos departamentos esa pócima tan sencilla como famosa por sus lápidoi efectos. Veníamos- diciéndolo hace muchos años: Aquí hace falta menos políti -a y más administración de pu -gantes. ¿Qué pasó en Cuba? Que por poco se nos va por la posta si no apelamos á la purga de Benito. Apenas publicada la autonomía en la Gaceta, se columbró la paz y empezaron las presentaciones. Si no háa seguido, nO es por culpa del medicamento, sino por la poca constancia en aplicarle. A buen seguro que si á las primeras concesiones autonómicas hubieran seguido otras y otras luego cada vez más radicales y generosas, tan curada de guerra estaría la gran Aníilla como estamos nosotros curados de espanto. ¿Qué ha pasado ahora con la subida de los granos? Tres cuartos de lo mismo. Ya nos creíamos amagados de un cataclismo social, cuando el ministro del ramo, sólo con copiar en la Gaceta la milagrosa fórmula, ha logrado abaratar la harina, aumentar el grano, calmar al pueblo y desarmar á los acaparadores. -No me extraña que la mayoría de los ministros se encuentren indispuestos- y, al decir de la prensa, pin poder concurrir á los consejos ni firmar en sus despachos oficiales. Están de purga de Benito. Y á esto queda reducida la farmacop? a liberal, como la farmacopea con ervadora estaba rrsumida en otro medicamento prodigioso también; el bálsamo de Fierabrás. Como su nombre indica, el bálsamo conservador era para co- a de heridas y golpes: medicamento que se administraba entre gritos, protestas y escozores. El bálsamo de Fierabrás era Weyler en Cuba, e- a la guerra en Filipinas, era Montjuich en Barcelona y el puño de Tetnán en los palillos del Senado. La purga de Benito es cosa más suave, pero infinitamente más ridicula. Eí la autonomía en las Antillas, es la paz de Aguinaldo, es la Gaceta acallando el hambre de real orden, y es la escuaírilla de los torpederos cruzando el Atlántico, alimentados al higuí por un vapor mercante, donde no han de faltar (menos mal para nuestros valientes marinos) los botes salvavidas. Mas, volviendo á la cuestión de los trigos, no es de extrañar que nuestros políticos hayan acertado con el remedio á la primera. Llevan tantos años de caminar perdidos y desorientados por esos trigos de Dios, que ya que no conozcan el camino, deben de saberse de memoria todo lo que á esa gramínea se refiere. En Valiadolid se ha conjurado el conflicto. En Cáceres ya se come pan. Fn Ávila están alojados cien guardias civiles. ¿Qué es eso? -dijeron allí al verlos llegar. ¿Es que viene. dé nuevo el presidente del Consejó? No había tal viaje. La escolta iba sola por esta vez, pero con los fusiles cargados. -Ociosa precaución, jiorqúe con ese armamento no se mata el hambre.