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Conocí yo á los hermanos Quintero, los hoy aplaudidos autores d e La buena sombra, hace algunos años. Fundaron -J 1 on éxito por aquel entonces un periódico muy 5 bien hecho y muy bien escrito, El Pobrecito Hablador, e n el que i nuestro malogrado Gros continuó sus prestigios de artista brillantemente comenzados e n La Risa, su pila bautismal, ¡Cuánto hubiera puesto en el aplauso aquella ííSiirr alma ingenua, ancha, lib r e d e envidias, la noTRIQTJITKAQUK. -A las ocho de la noche che del estreno de La estaré en tu reja. buena sombra I Mucho h a n cambiado de entonces acá estos dos simpáticos escritores. Algunas veces los h e visto recorrer los saloncillos de los teatros con el manuscrito debajo del brazo, el aire recogido, con la humildad característica del que se aventura, sin m á s amparo que sus propias fuerzas, por el camino del teatro. Los afortunados éxitos d e El ojito derecho y La reja les colocaron en mejores condiciones, más enderezados para llegar al fin que perseguían, y La buena som hra, que en esta ocasión h a justificado s u s prerrogativas, los h a dis pensado todos los honores y los h a conducido de la mano á uno d e los éxitos m á s justos y envidiables que ellos pudieran desear y otros envidiar. ñ 3 La buena sombra es un delicioso apunte a n daluz; todo aquello está bafiado por la esplendiera luz del Mediodía; los tipos son netos, viven y andan con desahogo, están c- mo e n su casa; que t a n puro y castizo es a uel ambiente. El decir d e aquellas gentes, el donaire y la gracia propios d e la tie rra, h a n sido hábilmen te encajados en las escenas, siempre animadas y pintorescas. La obra chorrea j u ventud, savia, y si p o r ese camino siguen estos muchachos t a n bien PJCPK Lxris. ¿A las ocho? Antes me ajoganl dispuestos y animosos muchas obras, y ojalá sean mucha podrán hacer dignas compañeras d e La buena sombra, que en v e r d a d no les falta. La música, p u r a m e n t e de acción, acredita u n a vez m á s al estudioso y simpático Brull. Y hay que seguir tocando las parmas para Lucrecia, la Espinosa, Romea y Moncayo, que están diría ercétera, como Triquitraque. Y vaya con Dios La buena sombra, y ella les cobije el resto del afio. Luis GABALDÓN íS ¿e ÁH iM GITANA. -Miá este pobrecito, que se le ha guedao la cara de las viruelas como los asientos de rejilla. Potogra iae de M, Fransen, Aechas eirprefamemlt poro BLANCO I NEGBO