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CON PIE FORZADO El general en jefe de BLANCO Y NBGEO (de cuya buena sombra tanto me alegro) unos versos me encarga, cuyos asuntos han de ser los seis monos que van adjuntos; y aunque ant tal empresa me dan sudores, yo lo haré desde luego con mil amores, porque debo hacer todo lo que me ordena el sefior don Torcuato Luca de Tena. Pero vamos por partes. Primer grabado i ay I y primer tropiezo, lector amado. que en elocuentes frases de muy buen gusto y arrimado á la mesa más de lo justo, cuenta lo que le ha dicho la de las tocas á un adoquín que tiene viruelas locas: Cuarto. Se excita el hombre, mas le parece que el adoquín con pintas no se enternece, y aunque le pega un tiro, no logra nada; ve que sigue la piedra petrificada. ¿Sabes qué es lo que encima de la bandeja conduce ese que tiene cara de vieja, y qué le dice el otro chato aburrido que en lugar de ojo tiene punto y seguido? Yo lo sé; pero dicen que es un secreto, y si lo desembucho me comprometo. Quinto muñeco. El chato se vuelve loco porque ve que la piedra se ablanda un poco, y moviendo un serrucho con desparpajo, imita á los que tocan el contrabajo. ¿Que por qué hace esas cosas? Lo digo en seriopara mí están envueltas en el misterio. La segunda es figura qae á m me agrada. El chato y esa monja tan resalada, ¿qué se dirán, Dios mío? Vaya un apuro I Quien mire al hombre tiene como seguro, por la cara que él pone frente á la rnonja, que siente las dulzuras de una lisonja. Quien á la monja mire, será muy bruto si en ella no ve. un loro de medio luto, y de fijo le extraña que al caballero le asome el ombliguito por el sombrero. Moho sexto. No digas que no te enteras. Dos herreros trabajan como dos fieras, y á forjar una cosa los dos se aplican. ¿Pero saben qué forjan? No se lo explican! Y es que á veces los hombres más apreoíables se forjan unas cosas inexplicables. Es cuanto se me ocurre, lector amado, respecto á los seis monos que mé han mandado. Y pido á Dios, poniendo fin á estas notas, que Xaudaró perdone mis chirigotas. La tercera figura también es buena. Mira, lector, al hombre de la melena DIBUJOS D Í X A Ü D A K Ó JUAN P É B E Z ZÚSIGA