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-He podido observar que lo que más llama la atención es que usted reúna aptitudes para trabajos de tan distinta índole. Sorprende que con un mismo cerebro se cultiven á un tiempo y con tan raro acierto las ciencias exactas y el arte dramático. -Pues, sin embargo, las dificultades del problema valen tanto á mis ojos como las peripecias del drama; ambos son obstáculos contra los cuales se lucha. Solación del problema: la vanidad satisfecha por una parte, y por otra parte la h e n n o s u r a de una ley y de una armonía del espacio ó de la cantidad. Desenlace del drama: una catástrofe, un abismo, pero que es como el reflejo de una sublime cúspide en las aguas de u n lago; es decir, curiosidades saciadas y armo nías directas ó invertidas. -Ahora bien, D. José; la nota tétrica de que se hallan siempre impregnados los Anales de sus obras, le dan ante la fantasía popular cierto carácter de hombre sanguinario, cruel, sin entrañas- -Efectivamente, yo soy en el teatro más sanguinario que nadie, pero en la vida real ya sabe usted que soy el más pacífico de los hombres. Cierto día, j endo unos compañeros de caza, empeñáronse en que había de acompañarles, y cuando ya estuvimos en el campo, para ver qué lal era mi puntería, diéronme una escopeta y me hicieron disparar sobro u n pajariilo que en la copa de un árbol no lejano sa taba de una á otra rama alegremente. Disparé, y el pobre aniraalito cayó hecho pedazos. Muer o del todo estaba, con los ojos cerrados, doblada la cabeza y ensangrentada la pluma. iQaé pena, qué remordimiento sentí! J u r é no cazar más, y he cumplido hasta hoy lealmente mi palabra. Aquel pájaro es siempre para mí la sombra de un crimen. -Y usted, que ha creado tantos personajes y caracteres, ¿no ha sido jamás intérprete de ninguno de éllofc? K -HORAS 1) K LTiCTl J T- 1 f n. -Sólo he representado una comedia en mi vida, cuando era todavía u n niño. Por cierto que me causa rubor confesar la índole de aquella obra desdichadísima. ¿No t? e puede saber el nombre do esa obra en que usted probó sus facultades de actor? -Los que me conozcan imaginarán que ¡a tal obra fué del género dramático piiro, con sus cuchilladas, venenos y nniertes; y esto hubiera sido lo digno, y á ei- to m e inclinaba 0. Pero eran mis compañeros de naturaleza más prosaica, y por sufragio universal se me impuso xma piececita íindaluza, que fué, si no me equivoco. La feria de Mairena, ó por lo menos algo de este género; porque allí andaban gitanos que venden jacos, mozas juncales que se enamoran, y mozos crúos que so enamoran también de las mozas juncales. ¿Y D. José, usted qué papel representó? -Yo representé, para eterna humillación mía y eterno remordimiento, un gitano que vendía un jaco. Otro compañeio llamado Fresneda, que después fué cura, representaba el papel de Fogaratas: es decir, el enamorado. ¡Bien supo el futuro seminarista repartir los papeles! Tales son algunos de los curiosos relatos que nos ha hecho el esclarecido autor de La duda. E n ellos no hay nada nuestro; sólo las importunas preguntas y tal cuál frase intercalada para dirigir la conversación por el más grato y ameno camino. CJABEIEL R. ESPAÑA Fotografías de M Franzen, hcchan expre. avifvff- para BT. AXCO Y NKCRO mcTAxijo u -ABTÍcrto