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fi JIP Y eae duro que se olvida en cuanto correr se deja, era un año de la vida de aquel niño que se aleja Y vi que eiomos peores todos los seres humanos; unos, falsos soñadores; otros, falsos puritanos; ya ateos ó ya creyentes, todos en el daño iguales, resolviendo diligentes grandes problemas sociales, y hay seres que en esa edad que ignora su propio engaño, deben á la humanidad ¡un duro al año! IV I No! Mientras del frío Enero en una espantosa noohe rñi prójimo, por dinero, me lleve á mi casa en coche; mientras de la mina obsciira saque el carbón tanta gente, pasando tanta amargura para que yo me caliente; mientras de la alegre fiesta salga yo, que sieato y creo, y al pobre que me molesta le mande airado á paseo; mientras derroche Ja moda, y se gasten grande ó chico mil duros en una boda, mil en entierros del rico, y hasta el sol desigual sea en dar al hombre sus rayos, y haya niños con librea que me sirvan de lacayos, ni creo en leyes humanas ni en el que las bombas tira ¡Palabras, palabras vanas! I mentira, todo mentira! No hay á, las penas consuelo I sufrir y siempre sufrir I DIBUJOS DE I. F O I X I El Cristo se fué á los ciel pero volverá á venir! Su reino será de espanto, sus leyes muy diferentes, I y allí se ha de ver el llanto y el rechinar de los dientes! Y ha de subir á mil codos más alto el nuevo diluvio, y en él rúoríremos todos; y más alto que el Vesubio nos ha de Ver impasible ese niño, ese pastor, ya convertido en terrible ángel exterminador, y entre torrentes de lava gritará de su alto escaño: Yo soy aquél que ganaba I un duro al año! A Así, á mis solas, decía, solo, en la cumbre del monti mientras el sol se escondía en el rojizo horizonte. En la sombra se ocultaban lentamente las aldeas, y en la ciudad humeaban las fabriles chimeneas. Veíanse allá las cru ces de las santas catedrales y los rayos de las luces de las fiestas mundanales. Allí viven reunidos miles de seres humanos; allí rezan compungidos, los que se llaman cristianos entre el mido y movimientc de las modernas ciudades, resumen triste y cruento de las necias vanidades Y allá, perdido en la plana, cantando, tras su rebaño, iba aquel niño que gana I un duro al año! EüSBBIO Bl i- í V I H- f V í