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r ¿I- m ¡UN DURO AL AÑO! II Monte arriba, cara al viento, buscando reposo y calma, Ibame yo muy contento dándole descanso al alma; y cuando á lo alto llegué y al. dar la vuelta á la cima, un rebaño me encontré que se me venia encima. Avanzaban las ovejas marchando al paso tranquilas, y pasaban las parejas al sonar de las esquilas; y á los últimos reflejos de los rayos vespertinos, las vi perderse á lo lejos por los ásperos canainos. Detrás de ellas, lentamente, dando al aire una canción y sacando indiferente su mendrugo del zurrón, venía un pastor, un niño, un imberbe zagalejo, que me inspiró ese cariño que es tan súbito en un viejo. -Hola, ¿tú eres el pastor? -Sí, señor; ¿y qué se ofrece? ¿Tienes padres? -Ko, señor. ¿Cuántos años tienes? ¡Trece! ¿Y cuánto ganas, amigo? -ü n duro. ¿Al día? Anda, m a ñ o! ¿Un duro al mes? -iQne no, digd! I Un duro al aflol Le dejé que se marchara y en el monte me senté, y avergonzado, la cara en las manos oculté. Pasaron por mi memoria templos, palacios y reyes, los aplausos y la gloria, los discursos y las leyes, los millones del banquero, las fiestas del potentado, réditos del usurero, ladrones en despoblado, fortunas mal heredadas, en el tapete perdidas, cortesanas celebradas de ricas galas prendidas, los que del lujo se ufanan, tantas glorias, tanto daño... y en tanto hay seres que ganan. ¡un duro al afiol iir I Un duro! OhX) iosI ¡Cuan as veces lo habré derrochado yo en miles de pequeneces que mi gusto m e pidió! En comer, sin tener gana. en caprichos, en favores, en vanidades humanas, en guantes, coches y flores, en un rato de placer, en un libro sin valor, en apostar, en bebpr, en humo, en un buen olor k 1 h v 1 41