Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Eer lo segando, no liaríais más que aumentar los rebaños que tacrifican para componer y aderezar esa droga ó extracto de carne fabricada en Chicago por los yanhees, que, con perdón, así se llaman. Haced gala, Sanchos, de la humildad de vuestro linaje, y no os despreciéis de decir que venís de cerca de la manigua y que vuestros marquesados y grandes craces son de ayer, porque viendo que no os corréis, ninguno se pondrá á Correros; y precíaos más de ser humildes virtuosos que pecadores soberbios. Si acaso viniera á veros cuando estéis en vuestra ínsula alguno de vuestros parientes, no le desechéis ni le afrentéis; antes le habéis de acoger, agasajar, regalar, colocar y encasillar, que con esto corresponderéis á la naturaleza, y no haréis otro que lo obrado por los ministros de aquí y de fuera de aquí, desde que el mundo es mundo. Si alguno de vosotros enviudare (cosa que puede suceder) consérvese en ese santo estado, y no le tome de nuevo, porque en verdad os digo que será mejor quisto aquél que no se case con nadie, y peor mirado el que se una con otra consorte y tome estado otra vez; y ésto, porque de los unidos y de los estados tenemos que desconíiar como del diantre. Procurad descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del yanhee como por entre los sollozos é importunidades del reconcentrado. Si acaso doblareis la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia; y bastante doblada la encontraréis por este lado, porque en Dios y en mi ánima os juro que aquí perdono y allá olvido, este día dispenso y estotro disimulo; he soltado más presos en esa vuestra ínsula que soltó mi escudero en los comienzos de la aventura de los batanes; y aquí veréis que genio y figura llegan á la sepultura, porque elcomportamiento de los galeotes debió ser aviso á mi prudencia sobre la conducta de los absueltos y de los indultados. Considerad ¡oh Sanchos 1 cuánto seí- á mi amor á la misericordia, cuando á pesar de los pesares todavía os recomiendo que dobléis con su peso la vara de la justicia; y es que si no perdonamos á trochimoche, Dios no nos perdonará; si bien creo que, con lo apuntado, el perdón es seguro, y aun temo que estemos perdonados tiempo hace. Si estos preceptos y estas reglas seguís, serán luengos vuestros días, vuestra fama será eterna, vuestros premios colmados, vuestra felicidad indecible, casaréis vuestros hijos como quisiereis y vuestras hijas mucho mejor, porque antes me faltarán á mí las desgracias que á vosot ros los yernos. Con licencia de Cide Sámete Benengeli, DIBUJOS DE CILLA Li- is ROYO VILLANOVA