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Con sn aparición (debut 6 reprisé, áegán sea usada ó nueva empieza el inyíerno. Las hijas vuelven á las Ursulinas; los hijos menores se van al colegio del extranjero; los mayores, casi hombres, se instalan en el Club y los respetables papas, libres así de toda preocupación y molestia, se quedan tan anchos y confían ál ayuda de cámara y á la primera doncella la vigilancia del alfombrado, que hace de la mansión una estufa y de la estufa un nido lleno de atractivos, de confort, de riqueza, que los dueños de la casa, quizá menos que sus relaciones, disfrutarán en la temporada invernal, en las noches espléndidas de recepción, ó en las espirituales tardes de maiinee con ó sin the. Entonces se halla en su elemento 8. M. la alfombra. Tan mullida y suavísima la fabricaron, que los pies, calzados con zapato de baile, se hunden en ella hasta el tobillo, y las medias de finísima seda reciben con delicia el tibio calor que la alfombra reparte, como madre amantísima, á sus thijos de unas horas. No tratándose de alfombras tapizadas, son las de tonos lisos las predilectas entre la gente que sabe alfombrarse El color liso, diestramente elegido, ce bien con todo: con los muebles, con los cuadros, con los trajes, con el color del pelo. Y del color único, el color museo. ¿Qué color es ése? Lo ignoro; pero debe ser el rey de ¡os colores á la moda, á juzgar por lo que la palabra se emplea y por lo que lo recomiendan. Mientras las alfombras veranearon en la Fábrica de Tapices ó en la trastienda de la horchatería, las joyas descansaron también en los sótanos del Banco de España. Y cuando llegados los fríos, el Real congrega á sus abonados, y Calatravas tiene trocha, y la Carrera de San Jerónimo se abarrota de seis á siete de la tarde, y los sábados de moda en el paseo de coches del Retiro lo ponen in transitable, entonces vienen juntas joyas y alfombras; las primeras en la caja de madera con flejes de hierro, construida ad hoc; las segundas en el carrito, entoldado con hule, de la Fábrica. Y juntas proporcionan comodidad y esplendor. Son las alfombras algo así. como golondrinas del invierno, que á semejanza de las hermosas aves bíblicas de la prima vera, todos los años vienen y van. Las golondrinas del aire, confidentes de tantas dulcísimas reverles, faltan alguna vez á la cita, y nadie las echa de menos porque otras ocupan su puesto y todas son iguales. Estas otras hirondelles simbólicas (las... alfombras) si faltan un afio suelen no volver jamás, y muchas veces su ausencia implica amarguras y desalientos originados por un cambio de fortuna. De eso se alimentan las liquidaciones y saldistas. ¡Los saldos de alfombras I Cuántos episodios interesantes, cuántas aventuras íntimas, anécdotas acres é historias tristes y alegres podrían coleccionarse en los establecimientos donde ee realizan á poco precio! La estera, la socialista sigue imperturbable su camino. Se ha disfrazado de alfombra para halagar SLS fantasías de los humildes. Pero sin necesidad de semejantes timos vive, y vive bien. Desde luego, cuenta para su defensa y tiene á su devoción una masa importantísima de españoles, para quienes los dos ó tres días al afío en jue la ponen y la quitan son insustituibles y encautadores. Me refiero á los empleados públicos. Mañana y pasado no habrá oficina en el Ministerio de por razón dH desestero. La alfombra no lia alcanzado ni recibirá jamás homenaje parecido. ENKTQÜE S E P T J L V E D I DIBUJOS DB M É N D E Z BRINGA B Jy iiífi i T J.