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año, qiio f aé de gran carestía, se Del año e las peteneras nos tenemos que acordar; qae an luvo la Pura y Limpia ea el canasto del pan; aludiendo con esto de la Pura y Limpia, no á la Santísima Virgen, sino á que el canasto, que es la despen- a de los pobres, estuvo limpio, es decir, vacío. El baile de las peteneras, del cnal da clarísima idea el excelente dibujo de mi amigo García y Ramos, consumado maestro en la pintara de las costumbres populares de Andaluula, es moderno; pero tan agradable y vistoso, que ha tardado poco tiempo en hacerse muy popular, e s p e cialmente en la clásica tierra de María Santihima. H a y e n é l además de los airosos desplantes y gallardas v u e l tas de manos de l o s b a i l e s flamencos, mucho de l a s proverb i a l e s seguidillas: la majestad de los movimientos, las grac i o s a s mudanzas E s preciso verlo, mis lectores. Cuando la primavera luzca en Sevilla sus galas, como no las luce en parte alguna; cuando Sevilla celebre su feria, su famosísima feria, venid. El agradable repicar d é l o s palillos y la fresca y argentina voz de las sevillanas os dirán dónde se bailan seguidillas y peteneras. Acercaos, que yo os prometo que mirar y admirar todo será uno, como en mis paisanas es uno cantar y encantar. Con nuestros cantos y nuestros bailes populares, eficaz medicina para los espíritus m á s tristes, sucede (perdonadme por la comparación) lo que con los calamares; hay que comerlos en su tinta. Y la tintilla de las peteneras, cantadas y bailadas por graciosas andaluzas (perdonadme ahora por lo redundante) es una tintilla que ni la de Rotal FiiANOis o RODRÍGUEZ MARÍN DIBOJOS i) K H U E R T A S G A R C Í A RAMOS Y MDÑOZ H H K N A Servilla, Dici. mibre 1. S 37