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ESPAÑOLES ANO VIH MAD- RID, 1. DE ENEKO DE 1898 NÚM, 348 ODOS los pueblos de la tierra celebran con pvíblicos regocijos la entrada del año. La alegría del hogar, expansiva y contagioga, tradúcese en el jolgorio de la calle y en la pública generosidad representada por el aguinaldo. Nunca como ahora se manifiesta la alegría del vivir, porque nunca como ahora aparecen estrechados los vínculos que unen á los hombres y abierto y desprendido el instinto de sociabilidad. Beúnense las familias alrededor del patriarca; vuelven á los hogares los hijos pródigos; robustécense las amistades con mutuas ofrendas, y los ricos se unen á los pobres por la- dádiva; mientras éstos se hermanan con aquéllos por la gratitud. Sin molestar á la memoria para que busque la histórica razón de estos regocijos, podemos encontrarla en la propia naturaleza del hombre. Kl año nuevo trae á los tristes la esperanza de su consuelo; á los desordenados el propósito de mejor conducta; á los afortunados el balance de sus ganancias; á los trabajadores la suma de su anual ahorro; para todos, grandes y chicos, ricos y pobres, el año nuevo es un aliciente por lo mismo que es una novedad, y es una alegría porque nada hay más alegre que la esperanza. Fiesta universal es esta fiesta del Año Nuevo; pero se ofrece en espectáculo tanto más regocijado y bullicioso cuanto más alegre es el pueblo que la celebra. Y como la alegría es el capital más sólido que tiene nuestro pueblo, y á la vez su cualidad más simpática y característica, de ahí que los festejos del año que nace tengan en España una animación y un júbilo desconocidos en otros pueblos, más ricos sin duda alguna, pero seguramente menos felices. La alegría como nota distintiva de esta época del año, y el baile como primera y popular expresión de esa alegría, nos ofrecen motivo más que suficiente para presentar á los lectores de BLANCO Y NEGRO en manchas artísticas, en esbozos literarios y en fragmentos musicales, todas aquellas danzas que nuestras regiones conservan por tradición, y que estos días se bailan en toda España. Es la muifíeira en Galicia, es el zortzico en las Vascongadas, es la. petenera en el Mediodía, y la seguidilla en la Mancha, y la sardana en Cataluña, y iLJota en Aragón y en Navarra y en Eioja y en Murcia y en Valencia. El pueblo se divierte. A sus vihuelas y á sus guitarras acompañan ahora los tambores, las zambombas y los rabeles, y de la Navidad á la Epifanía, desde que el pueblo sale de la Misa del Gallo hasta que va en bulliciosa caravana á esperar á los Reyes, no tiene solución de continuidad el tradicional júbilo con que el año viejo se despide y empieza á correr el año nuevo. En todas partes con su alegría demuestra nuestro pueblo su poder, ya que contra él no hay daño que dure, ni calamidad que prospere, ni enemigo que prevalezca. BLANCO Y NEGRO