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prendas muy bien halladas por los añcionados, así como tampoco son de desdeñar las lenguas á la escarlata, ó al sarampión que decía uno, los salchichones de pavo, de pollo y demás embutidos, muy de actualidad en estos días, en que algunos celebran la Pascua y otros se la hacen, diferencia rnuy sustancial y que no es posible evitar. Lhardy, que desde el año 39 disfruta de los mayores prestigios; Lhardy, por cuya casa han desfilado todas las personalidades de algún valor, desde el tenor Mario y el poderoso Tamberlik, hasta el famosísimo marqués del Bacalao; en donde se han solemnizado con banque tes todos los actos más importantes de la vida política y literaria; adonde acuden los elementos liberales para festejar la subida al Poder; adonde asisten los elementos conser adores para celebrar la caída de los liberales, y así sucesivamente. Sarasate, el gran Sarasate, cuando siente la nostalgia de la tierra, abandona KL IIOKNO conciertos, enfunda el violín y ¡hala! á Madrid á jugar al mus en la trastienda de casa de Lhardy, que en estos días echa el resto y presenta un escaparate con una mise en scéne espléndida. La- J caras de los afortunados, de los que pueden atreverse con aquéllo, se ensancha de satisfacción al contemplar tan sabrosos manjares; en cambio se alargan de pena las de muidos que no pueden asistir más que á la parada; en tanto los primeros hacen UEa nota de pedido y saborean de antemano las alegrías que ha de recibir el estómago ante la buena nueva, los segundos suspiran y se tranquilizan pensando en que su estómago es de tercera clase. ¡Ya ve usted si no da grima, me decía un sujeto una tarde, que mientras esos jamones llevan gabán, yo vaya á cuerpo! Por supuesto que si yo hubiese sido jamón, ya estarla hecho lonchas! Hay quien no se desespera tan fácilmente y confía en comprar una cabeza de jabalí á plazos; pero éstos son los menos. La moda ha establecido el paseo por la Carrera en las últimas horas de la tarde; la mayor parte de la gente va por ver la personilla que se quiere, á la que de refilón, y burlando las avanr. adas de la madre, se la entrega la cartita amorosa. Allí, en la puerta de Lhardy, se establece un retén de amigos, pintores, bolsistas, escritores, etc. E Q aquel corro se hace el balance de todo, y nadie pasa sin hablar al portero. Un sujeto, un pobre diablo, se ponía del lado del escaparate todas las tardes á la misma hora, con precisión matemática. Todos creíamos que iba á su faena, á ver pasar la mocita, pero nos confesó que no había nada de eso, que él con quien se timaba era con un pavo del escaparate. En estas tardes la concurrencia aumenta; Pepe, el simpático Pepe, se vuelve loco con la marejada; la gente circula con dificultad por la Carrera, todos con paquetitos de compras, cajas de turrón, golosinas con las que se celebran tan tradicionales fiestas. La gente de buen humor se va á casa del veterano Botín á buscar el cochifrito, el pavo en pepitoria, la gallina dorada al horno, manjares clásicos españoles; el vinillo rancio de la Rioja ó el claro de la tierra entran de lo Hndo, y de allí se sale con alegría para repicar la pandera y armar caravana cantando por las calles. Serla curiosa una estadística de lo que Madrid engulle en estos días, lo que traga el inmenso estómago de la capital; nos otros podemos con todos los disgustos, y no nos ven cen contrariedades; lo llevamos dentro, somos así; mientras conservemos el apetito, tengamos humor y un rayito de sol para tomarlo en las tardes de invierno, ancha es Castilla! seremos el pueblo más fehz de la tierra. Lms GABALDÓN Fútogrofian F- ranzen LA CASA DE BÜTUS