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Son los poetas, en verdad, confiteros psicológicos: hacen dulces para el alma, fabrican almibares para el espíritu; y, por contraste, son los confiteros poetas orgánicos ó fisiológicos, los cuales, empuñando el cazo en vez de la péñola y tomando las cacerolas en lugar del papel, construyen odas j Al tw- nu para el paladar y madrigales para la lengua Los tiempos que alcanzamos son de tal condición, que las gentes gustan más de éstas que de aquellas obras, y de los últimos que de los primeros artistas; por donde Toledo, la gran Toledo, la inmortal Toledo, sintiendo penetrar hasta en los cimientos de sus- vetustas murallas el hálito de este fin dé siglo, hoy no cuenta entre sus ppetas á un Garcilaso, ni entre sus autores dramáticos á un Rojas, ni entre sus historiadores á otro Padre Mariana, ni fabrica tejidos de seda, ni sostiene por su cuenta la construcción de armas blancas, que se ha hecho empleada y sólo al Estado da tajos y mandobles; pero en lugar de esto inmortaliza los nombres de Labrador, Infantes, Pérez Hernández y otros confiteros que abastecen á España y América del exquisito mazapán, del mazapán riquísimo, expresión de nuestros modernos gustos y naturaleza: dulce y sabroso más que la fruta del cercado ajeno, como dijo aquél cuyo nombre desconocen la mayoría de los que comen mazapán en el moderno Toledo. La Providencia tiene ironías sangrientas, y una de ellas es la de haber entregado á los toledanos el secreto del mazapán, y más que eso la exclusiva y el monopolio, para que esta ciudad, que ha dado armas derramadoras de tanta sangre en todas las regiones del mundo, sea hoy día la que alegre las fiestas y termine los banquetes, compensando con el dulzor de sus pastas la crueldad de sus aceros; y á los tercios de Flandes, á las flotas de América, á las expediciones á Italia y á Francia, que hicieron espantable el nombre toledano, sustituyen ahora, como compensación dulcísima, las remesas de mazapán, demostrando con ello la transformación inmensa de nuestro carácter, que era de acero y hoy es de pasta. ¡Las confiterías son el purgatorio de Toledo I Durante todo el año se elabora el mazapán celebérrimo; pero cuando Navidad se aproxima, la fabricación aumenta exuberantemente, entra á los toledanos la fiebre del mazapán, por todas partes se construyen cajas de madera redondas, unas pequeñas, otras medianas, algunas colosales, y en las confiterías se las ve formando altísimas columnas, que luego se han de llenar del exquisito dulce; pero no se llenan á granel, como quien colma un plato, sino con arte, con delicadeza exquisita, formando con el mazapán excelentes miniaturas, reproducciones de los monumentos de Toledo, arcos de Santa María la. Blanca, portadas de la Catedral, detalles, preciosos de San Juan de loa Reyes, encantos H A C I E N D O I, A MASA ADORNANDO L A S C A J A S