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hace en telares horizontales; en cambio, la de los de alto lizo se verifica en telares colocados verticalmente. Los primeros son más baratos, por no resultar su confección tan entretenida ni tan perfecta. Su inferior calidad no es, sin embargo, apreciable para los ojos profanos. La base, por decirlo así, de un tapiz, es lo que se llama la cadena. Ésta la constituyen los hilos blancos (bien de algodón, de lana ó de seda) sobre los cuales se tejen los de color. En los telares de alto lizo, que son los que hoy principalmente se emplean, se sitúa la caTALLER DE TAPICES dena entre dos cilindros giratorios, á que se da el nombre de plegadores. Uno de éstos se halla en la parte superior y otro en la inferior. Fija ya la cadena, el tapicero dibuja con tinta ó con lápiz un boceto del cartón que ha pintado el artista, y cuya interpretación se trata de hacer. (3- eneralmente se utiliza para esto un calco obtenido sobre papel vegetal, A. las citadas operaciones preliminares sigue el tejido verdadero, el trabajo de tapicería propiamente dicho, que ofrece inmensas dificultades para su ejecución. Una de las mayores es la elección de tono entre miles de matices distintos. Es necesario copiar exactamente el original, el colorido del modelo, y si siempre cuosta esfuerzos y requiere paciencia el acertar en la designación de las lanas ó sedas, calcúlese el mérito que tiene esta labor cuando es preciso pasar de un tono á otro, en la transición de laa luces á las sombras. El empleo de los colores medios es tal vez lo más escabroso en las prácticas de la tapicería moderna. Antiguamente se prescindía de tales caidados, y los más diversos colores se justaban sin reparar en las variaciones violentas dé matices. üesue que Deyralle, durante el primer Imperio, comenzó á utilizar los tonos intermedios, se ha extendido y generalizado de tal mo; do el nuevo sistema, que actualmente es el que se sigue en todas partes. Cuando en 1786 falleció el viejo D. Cornelio Vandergoten, se encar gó de la Fábrica de Tapices de Madrid un sobrino suyo, D. Livinio Stuyck, cuyo descendiente, del mismo nombre, es su actual director. Se halla ahora inst. alada con toda clase de comodidades en un amplio edificio construido exprofeso en el barrio del Pacífico. TALLER DE ALFOMBRAS Aquellos talleres, que producen obras precios a s y admn- ables, despertaron mucho interés y curiosidad en el monarca de Siam, Ohulalongkorn I, que los visitó recientemente. La Fábrica; se mantiene casi por completo de la eficaz ayuda que la presta S. M. la Reina Regente y de los encargos que en ella hace á menudo la aristocracia madrileña. GABRIET, R. ESPAÑA -Foíoyrfi í af de Fran cn