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1 ESPAÑA NUEVA L A I G L E S I A DE P O R C U N A (JAÉN) Veintiséis afios hace que la antigua iglesia de Porcuna vino al suelo, y desde entonces era idea fija y loa, ble empeño de aquel católico vecindario la construcción de un nuevo templo digno de tan importante población y de la fe religiosa de sus habitantes. Sin auxilios pecuniarios ni apoyos forasteros, los vecinos de Porcuna llevan gastados hasta la fecha 25.000 duros en la construcción del nuevo templo, que será uno de los más hermososde la diócesis de Jaén; y honra por igual al patrio amor de aquel vecindario y á la pericia del arquitecto provincial Sr. Plores Llanos, director de las obras, cuyo estado de progreso se refleja en la adjunta fotografía. Exceptuando la torre, hoy á la mitad de su a tura, todo el trabajo de fábrica se halla terminado, y la definitiva conclusión de tan hermoso templo será cosa de dos ó tres años con un nuevo esfuerzo del vecindario, más la ayuda del Gobierno que han de solicitar los representantes en Cortes. Debemos á la amabilidad de nuestro querido amigo D. Luis Aguilera y Coca los datos adjuntos y la hermosa fotografía que los acompaña. s u LLEGADA Á PALMA DE MALLOKCA El viaje del general Weyler á la Península es claro ejemplo de cuan pronto pasa la notoriedad y cómo la atención del publico se evapora y deshace con la misma facilidad que se forma. Tres puertos españoles esperaban ansiosos la llegada del Montserrat; la prensa avisaba al Gobierno, presagiando motines y colisiones inevitables; decíase que el general haría tan graves declaraciones á su llegada á la Península, que serían indispensables medidas de rigor para evitar cuestiones de orden público y mantener incólume el principió de autoridad. Sin embargo de todos los anuncios y del movimiento de corresponsales, no ocurrió nada, como no podía ni debía ocurrir. Apenas el Montserrat dio vista á la Coruña, el general Weyler explicó satisfactoriamente las frases de su despedida á los cubanos, y con esto se desvanecieron los resquemores gubernamentales. Ni en Corufia, ni en Santander, ni en Barcelona, tuvieron lugar las escenas que se anunciaban, y en el recibimiento del general, obra exclusiva de sus amigos políticos y particulares, desplegaron éstos todo el entusiasmo y el aparato compatibles con el orden público.