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r- TODO hmih immt CONSEJO POR HORAS ¿Por qué? ¿Qué razón, qué causa ha tenido esta locura general que ha durado doce años A i, AS C i (y ya va calmando un poco) de tomar el teatro por horas, como loa coches? Dicen que es una cuestión de economía; que al público le sale más barata la diversión; que los autores ganan m á s dinero con una gacetilla dialogada en u n acto que con una comedia bien hecha en tres; que el público no resiste ya tres horas sentado Esta, esta última razón es acaso la verdadera. SVítiFRÍft E n todos los teatros de Europa las seBoras salen d u r a n t e el entreacto á pasearse por los pasillos ó por el foyer, y de ahí que en el extranjero no se sienta la necesidad dé irse á casa ó salir á la calle de hora en hora. Pero como aquí todo choca y una señora no puede moverse de una butaca en cuatro horas lo cual es u n verdadero martirio, el primero que inventó eso de la noche dividida en secciones, y lo hizo con objeto de dar teatro barato al pueblo, resolvió el otro problema. Ello es que hemos, visto convertirse en teatros por horas á la Zarzuela, á Apolo, á la Comedia ¡á la Comedia! ¡Quién lo creyera I Y al paso que vamos, si no se contiene e s t a M a horaria, ya sé yo lo que va á pasar. Un día dirá el empresario del teatro Real: En lugar de pagar quince pesetas por una butaca, vais á pagar tres. A las nueve: Cavallería rusticana. Y á la calle! A las diez: Primer acto de Sansón y Dalila. Y á la plaza de Oriente á tomar el fresco! A las once: Segundo acto de la misma. A las doce: El bailable del cuarto acto de la Africana y unas playeras por la señorita Minguini. j Y ya tendremos la alta música t a n del arroyo como la literatura. 11 Calle, calle, calle! dirá el empresario de la Plaza de Toros. P u e s no había yo caído en ello! I Y anunciará: A las tres de la tarde: Un toro de Saltillo con la cuadrilla de Mazzantini. A las cuatro: U n veragua con la cuadrilla del Guerra. A las cinco: Un aleas y Merluza. A las seis: Un novillo para que lo corran los senadores por derecho propio. Ya establecido todo así, ¿por qué razón ha de pagar el público cincuenta céntimos para ver el Museo Nacional de Pinturas? E s muy caro. Dividiendo la casa en secciones, resultará cada hora á perra grande, y todo el mundo podrá entrar. A las nueve de la mañana: Para ver la sala española. A las diez: P a r a visitar las salas de escultura. A las once: Para los Goyas. A las d ce: (A veinte céntimos. Para ver cuadros y comer sentándose en el suelo. entonces ios hombres de Kotado, que hoy (s í á n aburridos de visitas importuk nas y de molestias que les impiden trabajar, idearán algo por este estilo: Se pagará u n a peseta por entrar en la Presidencia del Consejo. ¿No se pagan dos reales por entrar al andén del ferrocarril, contribución que no existe, de las cinco partes del mundo, más que en esta sexta parte que se llama España? Pues que paguen los pretendientes, forasteros, diputados y amigos. Se dividirá la tarde en secciones, y en cada sección h a b r á algo que ver, y asi se. expresará en los billetes, cuyo producto se destinará á acabar el Hospital de San J u a n de Dios y el Ministerio de Fomento. A las tres: Para ver los cuadros de la antesala. (Hay unos infantitos de la casa de Austria que curan el dolor de muelas sólo con verlos. A las cuatro: Exhibición del Subsecretario. A las cinco: Contemplación del Presidente. A las seis: Subida por la escalera de la derecha y bajada por la de la izquierda, con derecho á volver á empezar y á mirarse al espejo de en medio. E n un año de este nuevo impuesto en forma de espectáculo, se saca para pagar las ocho pagas que se les deben á los soldados de Cuba. EU. I- MO BL. iSGO DIBUJO DK MÉNDEZ BRING.