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LUCHA DE FIERAS Fácil es adivinar el resultado del combate entre una res brava recién llegada de la dehesa y una fiera, llamada aaí por consideraciones á B raza, que no por su U valor natural, amenguado con la continua vida de jaula, donde acaso nació de padres enjaulados también. Mas á pesar de estos motivos racionales y de precedentes históricos tan elocuentes como la lucha de los toros Señorito y Caramelo con un tigre y una pantera en 1849, y la más reciente habida hace un par de años entre el león Begardé y un toro de don Esteban Hernández, era mucha la ansiedad del público taurino por presenciar el espectáculo que se había anunciado para el último domingo: la lucha de un tigre real con un toro de la ganadería andaluza de Barrionuevo. Habíanse cruza do apuestas en favor de uno tí otro de los com batientes, disputaban los madrileños de hoy como los buenos romanos del Imperio disputaban ante los vomitorios del Circo Máximo, y no sólo el amor pro pió de los jugadores y aficionados, sino el propio decoro nacional, es taba empeñado en la re friega, al decir de muchos de los asistentes. Por fortuna, la representación nacional, encomendada á un toro en este caso, salió triunfante por completó. A pesar de las ventajas concedidas, según parece, al tigre de Bengala, éste fué corneado y volteado sin piedad por el toro andaluz, que escarmentó á la fiera, hasta el punto de hacer imposible la continuación del combate por aquéllo de que cuando uno no quiere, dos no riñen Para gloria de la fiera nacional y eterno baldón de la extranjera, damos adjuntos los retratos de ambos combatientes, y no damos también la biografía por no meternos en el terreno de los programas callejero- taurinos. Sólo añadiremos que los buenos aficionados no dieron por terminada su misión con el espectáculo del domingo, sino que al día siguiente volvieron á empren der el camino de la plaza para enterarse del estado de los combatientes. Y el estado es como sigue: El tigre César tiene un ligero puntazo en un brazuelo, y además gran número de varetazos en varias partes del cuerpo. El toro Regatero se halla herido en el morro y en el bajo vientre, pero las heridas son de escasa importancia. Respiremos. Fotografías Irigoyen CÉSAR KKGATBBO r BíH