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ANO VII REVISTA- ALUSTRADA f MAUKID, 27 iiJC NOVIEMBRE DE 1897 KT; M. 343 LOS DRAMAS DEL CAMPO ff E. Ss N una comarca del litoral de España donde el campo tiene la galanura del verjel, donde el labrador hace fecundo el esterilizado terruño, donde los trabajadores de la huerta viven en alegres barracas, separadas unas de otras por breves espacios llenos de verdura que dan á la llanada las apariencias de un inmenso campamento, vivía un anciano labriego con sus hijos, que estaban dedicados al cultivo de la tierra. Uno de los hijos del labriego, llamado Tomás, se enamoró de cierta vecina suya que tenía fama de ser la joven más hermosa de aquellos contornos, y cuando ella cruzaba los estrechos senderos del campo labrado, llevando la cesta llena de flores ó frutas en el brazo izquierdo y agitando el derecho con marcial y gracioso movimiento al compás de sus rapidísimas pisadas, el pobre labrador suspendía su trabajo, apoyaba el azadón en tierra, ponía su callosa mano sobre sus ojos para darles sombra, y se extasiaba mirando alejarse á la moza entre el verde follaje de la huerta. Después se limpiaba el sudor con el dedo pulgar, y requiriendo de nuevo la azada volvía al ordinario trabajo, en tanto que su alma se deleitaba en el recuerdo de la hermosa mujer que acababa de pasar ante sus ojos, llenando de regocijo el perfumado ambiente de los campos,