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Pero del mal, el menos. Si nuestros gobernantes, y en general nuestros políticos, no pneden lucirse como expositores, de segaro aprenderán muclio como visitantes si se dan una vueltecita por la Exposición. El local está destemplado y frío; mas no se pescan truchas á bragas enjutas, y la gloria bien vale un catarro. Aquel velador formado de no sé cuántos miles de piezas (el consabido velador de todas las Exposiciones) ¿no indicará al Sr. Eomero Robledo que todavía es posible, no ya unir, pero también ensamblar artísticamente los doscientos mil añicos del partido conservador? Hombre es D. Paco para armar el velador en un periquete, y después de armarla, digo, de armarlo, hacerle bailar con arreglo á aquellas leyes magnéticas que tanto gusto daban en los buenos tiempos ay I del pollo antoquerano. Las diversas instalaciones de aceite de coco, ¿no liablarán al alma á nuestro ministro de Estado, con permiso, por supuesto, del ministro de Ultramar? Vea D. Pío el caso que nuestros industriales hacen del coco. Le cogen, le mondan sin el menor respeto, le hacen trizas y luego le estrujan liasta sacarle aceite en un prensa que sin duda aprieta mucho más que la prensa periódica. Pruebe á hacer otro tanto con nuestro gran Coco el ministro de Estado, y verá que con unas cuantas vueltas á la marrana (aquí sí que cuadra este nombre familiar en los prensadores) convierte á España en una hermosísima balsa de aceite. A los individuos del Directorio, á los Sieyes, Barras y Carnet pour rire, sí que no sé qué recomendarles. Cuidado que son bonitos los trajes y adminículos del Directorio, y cuidado que son numerosos los sastres, zapateros y sombrereros que han concurrido á la Exposición! Pues entre todos ellos no han presentado nada de ese estilo. Habrá que aguardar á las Carnestolendas ó á las elecciones para ver cosas incroyables y merveilleuses. Si. vela tiene donde elegir. Hay gabinetes preciosos para el próximo cambio político. Muebles de Madrid, de Barcelona, de Vitoria, de madera encorvada hasta lo inconcebible, porque ahora sin duda la madera está para todo. Cajas de caudales que dan ganas de no comprarlas, para tener dinero que guardar en ellas. Bebidas y licores de todas clases. LTn licor de no recuerdo dónde, que se llama Fchs (borrachera escéptica) y un aguí r diente de Chinchón con el expresivo nombre de Espíritu sociológico (borrachera soporífera machacona: clase común) Bujías para estar en el eandelero lo mismo cuando m a n d a n fusionistas que conservadores. Ojos artificiales magníficos. El autor podría ser, en tierra de ciegos, proveedor de la Real Casa. IVlas de todas clases, desde la de Penélope hermanos á la tela de Juicio y Compañía. Lacre transparente muy útil para el correo, pero muy mal mirado por los otros lacres. Porque si éstos son los amigos fieles que se dejan quemar por guardar u n secreto claro es que siendo transparentes ya no lo guardan. Juguetes, en fin, de todas clases y para todas las fortunas. Soldados de plomo, de madera, de hoja de lata, de bulto, de papel Aquello parece un nieeiing socialista de los que privan ahora. ¡Todos soldados 1 L u i s ROYO VILLANOVA DIBUJOS DE CILLA Í 2i f