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LA VENGAN 2 A E n Guadix, donde se crí. i el plantel de la hermosura de la bella Andalucía, era la joven María la más hermosa criatura de toda la serranía. Aita, gentil, agraciada, de negro y rizoso pelo; y en sas pestafías velada, relucía su mirada cual brilla el fulgor del cielo entre una nnbe rasgada. Pretendía sus favores el mancebo más rumboso de afjuellos alrededores, y con rondallas y flores iba á festejar gozoso al amor de sus amores. Mil veces hallóle el día, bajo la verdosa parra que en la casa de María las alias rejas cubría. expresando en su guitarra lo que su pecho sentía. Y ella, ron vivo rubor, m a s con amante embeleso, arrojaba al trovador desde la reja una flor, que, más que flor, era un beso mensajero de su amor. A B i z a parte el galán porque á su madre doliente contadas lioras le están, entretanto que un don Tuan. de María pretendiente, la asediaba con afán. Y como no conseguía ni un favor, ni una mirada, cierta noche, obscura y fil: i, con infame aIevo ía dejó una escala colgada en el balcón de María. ¡Nunca despertó la aurora con más infames rumores 1 ¡Jamás la envidia traidora, que tantas honras devora, agostó prendas mejores con su lengua destructora I Al ver la infamante huella, todos hablan del galán envidiosos de su estrella, compadeciendo á la bella, pues ya como ciertas dan mil liviandades en ella. f W Viendo su nombre maneliado con tan infame baldón, por castigar al malvado, María finge que ha dado el alma y el corazón á aqxiél que la h a deshonrado. Por hablar con él se afana, y cuando tarda se enoja; para verle se engalana, le espera hasta la mañana, y como al otro, le arroja las fliTos de su ventana. Aquél que a Baza partió, oculto en la casa estaba; María á don J u a n llamó, y cuando en la casa entró tras el bien que codiciaba, el de Baza le mató. A la luz del nuevo día don J u a n amaneció ahon- ado en el balcón de María, con un cartel que decía: cSi otra vez liubiera entrado, como ahora salgo, saldría. RAFAEL TOEROMÉ DIBUJO DE MÉNDEZ BEIKGA