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FOTOGSAPÍAS ÍNTIMAS VI BK ISl XJKÜO IvIOnKT STAS serablanzas, hechas como dicen los franceses, d aprés nature, constituyen para mí una tarea agradabilísima, cuando se trata como ahora de trazar un esbozo de tan simpática figura. Moret parece liaber nacido para ganarse todas las voluntades. El que le trata una vez sola, no tiene más remedio que sentirse su amigo. Y es lógico; quien siempre ha triunfado ante las muchedumbres, asombradas al oir los acentos elocuentes de su palabra extraordinaria, no necesita hacer ningún esfuerzo para cautivar al que le escucha en una conversación, como único auditorio, durante cinco minutos. Por eso Moret en su trato privado, impensadamente, aun sin querer, atrae y seduce Sas trianCjs, lo mismo en su vida pública, que todos conocen, como los que obtiene en la vida íntima, y como tal MOXiET KX I A M I L I A puede considerarse el hecho que acabo de apuntar, los debe, además de su palabra, á su arriscada figura y á sus fin is modales. Toda su persona se halla impregnada de cierto carácter de severa elegancia y distinción. lis un verdadero gentleman. Gran aficionado á las comodidades dentro de casa (hasta el punto de ser su hotel de la calle Doña Blanca de Navarra uno de los que se encuentran mejor provistos de bafíos, duchas, calefacción, teléfonos, timbres eléctricos, etc. parece natural que sintiese inclinaciones hacia una vida muelle y tranquila. Muy por el contrario: Moret es el prototipo de la actividad. Pasea mucho, visita bastante á los amigos y correligionarios, frecuenta los círculos políticos, el Ateneo y el salón de conferencias; asiste á numerosos banquetes, lo mismo á casa de Lhardy y al Hotel Ingles, que á los Viveros; no falta á los saraos y fiestas de nuestra aristocracia y de las Embajadas extranjeras; dedica siempre algunas horas á estudiar libros y leer periódicos, y aún le queda tiempo para pronunciar un discurso casi todos los días, y lo que es aún más raro y asombroso: para hacer un viaje fuera de Madrid casi todas las semanas. Tan precoz como Pitt, era antes de los veinticinco años un orador portentoso. Bastóle entonces una sola de sus oraciones para ganar, en reñida oposición, la cátedra de Hacienda pública en la Universidad Central. Cierta vez le pregunté si preparaba los discursos, si necesitaba de índice para hacer una ordenada exposición de materias, ó tenía que auxiliarse de la memoria en esos largos y armoniosos períodos que pronuncia con tanto arte y corrección.