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Ya se acaba el verano (todo acaba, más tarde ó más temprano) y ya vuelve la Corte y quedamos los bárbaros del Norte á ver venir la hidra y á comer buen besugo y beber sidra. Adiós, ¡oh madiileñosi que dejáis en las casas ayl de empeños, recuerdos del trajín en que os metisteis y del dinero en tonto que perdisteis. ¡Adiós, las de Soplillo, las de Arnés, de Coleta y Culantrillo, las de Ojoclaro, Cúquez, Chismigrato, y las de Mus y las de Casa- Pato! Cargadas van de cintas y oropeles y elogios en los públicos papeles, por el mar y el buen aire remozadas, y dejando las olas perfumadas del odore difémina que puedan aspirar los amigos que se quedan. Adiós bailes, conciertos, cotillones, donde en gratas nocturnas expansiones vimos á las bellezas donostiarras sufriendo con paciencia las tabarras de aquellos bailarines madrileños, que yo no sé por qué son tan pequeños, y parecen figuras de guiñoles junto á estas chicas, que parecen soles. Ya se acabó; tal es nuestro destino; quedan en el Casino diez puntos con las barbas en el pecho, oyendo: ¿Está? ¿Ya estáf ¿Está? ¿Está hecho? y contemplando en éxtasis la puesta al son de los violines de la orquesta. Se fueron los violines, los trombones, platillos y flautines, que nos dejaron, de cansados, muertos, con ciento ochenta y pico de conciertos. Los marinos se vuelven á su barco, llorando ausencias al salir al charco, dejando aquí á las novias pena eterna, y al son de la galerna lloran y dan lamentos que ensordecen y á silbos de sirena se parecen. Abur I Ya la otra vida, la de Madrid, comenzará en seguida, y h a b r á crisis, y h a b r á una turbamulta de personajes gordos en consulta, DIBUJOS DE ROJAS para saber cuál de ellos, por m á s justo, ha de acabar de darnos el disgusto. Vendrán loa cabildeos, las bofetadas por coger empleos, y saldrán las levitas de castigo, y los cesantes comprarán abrigo. Honor de las Españas, anuncian el invierno las castañas que venden, de Avapiés en las esquinas, las de Madrid insignes convecinas. Y con ellas, y varias aperturas de templos de las tres literaturas (géneros grande, chico y byjandino) ya está abierto el camino de esta gran invernada, que va á ser por d e m á s disparatada, porque aún los cambios se verán más altos, y los ministros con el diablo á saltos, y h a m b r e en Andalucía, y la guerra más larga cada día, y Juanito Navarro metiendo de dolor la cara en barro, y tantas otras cosas estupendas que han de cansar catástrofes tremendas, como lo de Woodford, yanke alevoso, que ha de acabar en drama desastroso. Poco el que no lo vea vivirá; conque ¡sea lo que sea! y despidamos al fugaz verano en gran estilo altisonante y vano. ¡Adiós, postreras flores! ¡A. diós, adiós, románticos amores, verdes olas del mar de la Cantabria, y cursis de la Puebla de Sanabrial Ya el hogar nos reclama y el trabajo nos llama, y el camMo en la cabeza nos da de sopetón Naturaleza Pero basta deforma interlineada que á desaparecer está llamada Perdonen tanta rima sus mercedes. I Celebro mucho conocer á ustedes I EusBBio BLASCO