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at coy ANO Vil MAOKIU, 2 uE OCTUBRE DE 1897 é po N i m 33. LAS FERIAS DE MADRID BH SlSf 7 üs 1 í? f V; r- fí l ¿í V sí- AVKLLAÍÍAS Y N U E C E S Decididamente, la feria se va. Si alguien lo duda, que vaya á verla este año en el sitio que le han marcado las autoridades, lejos del centro de Madrid, donde antaño tuvo su asiento; alejada también del paseo del Botánico, donde estos años atrás los montones de nueces y avellanas encontraban sombra bajo los árboles del paseo. Ved los puestos, y comprenderéis que la feria está para marcharse; los nueceros y avellaneiros casi pisan en los andenes de la estación del Mediodía; cuantos trenes arrancan de la remozada estación de Atocha, parecen invitar con sus silbidos á los pequeños comerciantes é industriales para que abandonen por fin este pueblo madrileño, cuya sátira inagotable hizo siempre objeto de sus dardos á las menguadas ferias de Septiembre. Tan sólo la rutina las sostiene; únicamente las anima la golosina de los chiquillos; á mediados de siglo ocupaban todo Madrid, convirtiendo la población en una inmensa sucursal del Rastro; luego flanqueaban con sus puestos y tenderetes las dos aceras del Botánico; hoy las han arrojado frente al nuevo ministerio de Fomento, para que su po-