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LA MUDANZA DE FOMENTO Desde primeros de Septiembie, larga fila de carros de mudanzas, bajando la calle de Atocha al lento paso de sus pacíficos percherones, indican al transeúnte que bien pronto quedará desierto y abandonado el viejo y ruinoso Ministerio de Fomento, quizá sostenido tan sólo por la trabazón administrativa, que sujeta con balduque los legajos y los expedientes. La curiosidad pública, las esperanzas de los empleados, el orgullo legítimo del ministro actual y las ilusiones de los probables futuros ministros del ramo están cifrados en el vasto y flamante edificio que se alza en el paseo de Atocha; pero no ha de llegar nuestra indiscreción de cronistas hasta el extremo de sorprender al nuevo palacio en las prisas de su definitiva toilette, asi como ningún cronista de salones llevaría su afán informatorio al extremo de sorprender á una dama en su tocador horas antes del baile. Cuando loa últimos andamies hayan desaparecido de la fachada, y los tapiceros, cerrajeros y carpinteros hayan completado la labor de canteros y albañiles, será hora de penetrar en el nuevo palacio, donde algunas dependencias del Ministerio han sentado ya sus reales, si bien no más que provisionalmente, entre el olor acre del salitre y el afanoso carpintear de las garlopas y de los cepillos. Mejor será volver la vista y dar el último adiós al edificio viejo, que con las desnudeces de la mudanza se presenta caduco y deKL KDIÍ ICIO V I E J O caído como nunca, ostentando á su pesar en los largos pasillos y en los tabucos que hicieron de oficinas todas las arrugas y mellas de sus viejos achaques, de su avanzada edad y de sus numerosos remiendos, mal ocultos antes, pero ocultos al fin, por las vetustas taquillas cargadas de expedientes y por los cuadros de frailes que tapaban las grietas de los pasillos. Con su propia mano proyectó Felipe II en 1547 la traza del convento de la Trinidad, y encargó su construcción al famoso arquitecto de aquella época Gaspar Ordóñez. La iglesia resultó una de las más capaces de Madrid, y durante tres s i g l o s cumplieron en ella nuestros abuelos los preceptos religiosos, siendo una de las más concurridas y populares. Su situación topográfica la f a v o r e c í a pues venía á ser lazo de unión entre los ba- TKANSI ORTE DK LOS M U E B L E S