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de nocbe, á cualqtiior hora, en muy cortos instantes- -Ni aun de noche puedo complacerle. A las doce, después de haber recibido multitud de visitas, empiezo á despachar con los jefes de sección de mi Ministerio. Ya ve usted que no es cosa de hacer fotografías á las dos ó las tres de la madrugada, después de catorce ó dieciséis horas de trabajo. -Sin embargo, mi empeño es tan tenaz, que t r i n c a m e n t e no me convence del todo su fuerte argumentación, t n a túplica ú tima, D. Marcelo- -Mire, lo mejor es que usted se las arregle á su modo. Ya sabe que aquí e n t r a y sale cuando y como quiera. Tráigase al fotógrafo en momento que usted crea oportuno, y procure que yo me aperci ba lo menos posible. -Muchas gracias, mi general. El Sr. Presidente del Consejo de Ministros tuvo c o n m i g o esta conversación á la caída de la tarde. Por la noche ya era victi ma de mi visita en compañía del notable fotógrafo Mr. Franzen. Tuvimos necesidad de aprovechar algunos minu tos que el general Azcárraga consagró al descanso, para obtener las vistas cuyas reprodxicciones enc intrata el lector junto á estas líneas. Centro. Su personalidad se destaca entre muchas otras del partido conservador. No es el militar adocenado que se encastilla en las prácticas vulgares de su profesión y desdeña todo lo que es ajtno á la mecinioa de la guerra. Gústanle la sociología, la pulítica, las cien cías filosóficas y las bellas artes. Sus oraciones parlamentarias son, sin embargo, como él mismo dice, puramente técnicas, como p u d i e r a mantenerse la discusión, no en u n cuerpo po itieo, sino en una A -ademia Sas merecimientos le han llevado al elevado l Uetto que hoy ocupa, y nadie duda ya de los beneficios que ha de reportar á la po ítica del país con su carácter conciliador y transigente, á la vt que enérgico y firme. L a s habitaciones d e l P a l a c i o d e Btienavista destinadas al ministro de la Guerra son hijosísimas, se hallan espléndidamente amuebladas. Para vivir Azcárraga es desintereallí, rodeado de preocupasado hasta la abnegación. ciones y quehaceres, ha Todo el mundo conoce bu t e n i d o el general q u e generosa renuncia del terabandonar las comodidacer entorchado. des y la independencia Cierto personaje, recordel hogar tranquilo. AZCAKEAOA EN SV DESPACHO dando su hhbiíual de reSu casa de la Carrera ír ii las iiltas posiciones, de San Jerónimo e tá tolalm nto vacía. La familia del al felicitarle por su Tinmbrpmiento de Presidente del ilustre hombre público no ha querido separarse del lado Consejo, hubo de insinuarle el recelo de que no tomara de éste, y también habita en el mismo domicilio oficial. el cargo con todo el afán y la solicitud requeridas por las circunstancias. 9; Y el general Azcárraga, atajando la indicación, contesAzcárrrga nació en Manila, estudió en Madrid, y ha tóle rápidamente con nn prerepto de la s Ordenanzas; prestado importantes servicios en la isla de Cuba, en la- -El oficial que tuviere orden de conservar su puesto, expedición á Méjico y en las campañas del Norte y del lo hará GAKEIKL R ESPAS A Rogué á D. Javier ügarte, recientemente non, brado subsecretario de la Presidencia, m e sintetizase en cuatro palabras su juicio s o b r e e L c a r á c t e r del actual jefe del Gobierno, y me dijo: -Es hombre cortés y benévolo, de quien se puede esperar un favor y no hay que temer un desafuero. Xo pertenece al numero de los que confunden el carácter con el imal genioj y la energía de las obras con la intemperancia de las palabras. Fotografías de M. Franzen, hechas expresamente para BLANCO T NBORO