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iay co REV STA ILU 5 TRADJ ANt) V i l M A D K I D 28 DJS AGOSTO DK 1897 NUM. 330 COSAS DE VERANO dan idea de nuestra pobreza de recursos cuan do se trata de combatir á un rival temible. Y claro es que al llamar rival nuestro al astro del día, más bien pienso éii loa ojos de la mujer que en los puños del hombre. Ella es la que conoce á maravilla, por observación y por instinto, la esgrima del toldo y T O L D S Y PERSi; I Oh I I el SI paflal jcómc envidian los jeros! qué sura! ¡qué (sublime par da con los la fantasía. resguardados por unas gafas azules! Porque el sol, que es el único patrimonio que nos queda libro á los españoles, la única renta no hipotecada hasta hoy por empréstito alguno, resulta en estos meses nuestro mayor enemigo, digan lo que quieran la poesía lírica, la oratoria cursi y ios termómetros á la sombra. Contra enemigo t a n alto y tan poderoso no valen las armas ofensivas; gracias que manteniéndonos á la defensiva logremos hacer menos terrible nuestra segura derrota en la lucha veraniega entre el hombre y el sol. Las persianas de nuestros balcones, los toldos de nuestras tiendas, los transparentes de vidrieras y escaparates, toda la infinita variedad d e especies del género velarium interpuestas entre nuestras cabezas y los rayos solares, de la persiana, sin la cual se hace imposible en el verano la vida del hogar; ella sabe cuándo da el sol en sus balcones y cuándo ataca á la acera de enfrente; espía los movimientos del enemigo, conoce hora por hora la inclinación de sus rayos, para sus golpes en todo momento como para la rodela el golpe de la espada, y cuando al caer el día huye el sol rendido de la lucha é incendiando los últimos términos del horizonte, la mujer, triunfante, la gracia vencedora del poder y el ardid burlador de la fuerza, sale al balcón, recoge el toldo ó enrolla la persiana, y escucha los piropos del vecino mientras sube á su rostro el vaho tibio de la calle recién regada. El toldo y la persiana tienen su lenguaje, como el abanico; un lenguaje incomprensible para el transeúnte, pero