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REVISTA ILUSTÍ ADAF ANO v n M A D K I D 14 DK AGOSTO DE 1897 NUM. 328 COSAS DE VERANO í S i i TÍE TK Í- 4- I f t i f: i v i e (Orti vn LA SIESTA S ALUDO respetuosamente á los golfos de ambos sexos que echan su siesta en la cabecera de este artículo, confesando que de buena gana les imitarla, digo: -I Bien haya el profundo político inventor del sistema bicameral, y padre, por consiguiente, de la siesta parlamentaria en el cómodo hospedaje del Senado! Si la pereda no atase mi cuerpo y dominara mi espíritu, buscaría su ilustre nombre en algún Diccionario enciclopédico, en uno de esos respetables volúmenes entre cuyas hojas, cuidadosamente clasificados por orden alfabético, echan su siesta todos los conocimientos humanos. Mas no impedirá el anónimo en que para mí tan profundo político permanece, no impedirá que yo rinda testimonio de admiración á su persona; más haré: alzando mis alabanzas cuanto mi abrumadora pereza me lo permita, del ser á la institución, de la persona al Código, entonaré férvidos loores en pro de una Constitución como la nuestra, que reparte el Poder parlamentario entre la Cámara popular y la alta Cámara. Sólo le faltó preceptuar que sobre la puerta del Senado se colocara un cartel con la leyenda siguiente; Aquí se echan siestas electivas y vitalicias. Nada hay perfecto en este mundo. Con un capítulo más, ordenando ese cartel, nuestra Constitución no tendría pero, y todos los españoles podríamos echarnos á dormir la siesta tranquilamente en mangas de camisa. Suprema aspiración de los pueblos libres en los veranos calurosos!