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EL AÑO SANTO EN COMPOSTELA Jubileo plenísimo, cifra de la infinita misericordia, símbolo de alianza entre Cristo y el gínero liumano, como la paloma era prenda de conciliación con Jehová, ¿pondrás hoy en movimiento inmensa mm- hedumbre, aquella que en la Edad Media afluía á Santiago, entrando triste y saliendo gozosa, ensordeciendo el aire con sus cánticos? Me temo que ya no acudan como entonces al sepulcro del gran defensor de España, el que la cerraba contra el moro: santo militar, piedilecto de los Templarios, patrono de los caballeros de la roja cruz gladiada; el que siempre nos acorría y se nos aparecía rigiendo su corcel blanV l b l A va SANIIA O co cual el ampo de la nieve; el que recogió las oraciones de aquellos invencibles de antaño, H e r n á n Cortés, el Gran Capitán, don J u a n de Austria el de Lepanto, que envió en ofrenda á la catedral compostelana el gallardete de la rendida galera turca. ¡Quién nos restituyese los tiempos en que se cantaban á boca llena y sin rubor himnos al Señor Sanct Yaqol Hoy tal vez ignore mucha gente, y gente nacida en España, lo que significa El Año Santo en Compostela Siempre que la festividad del Apóstol, 25 de Julio, cae en domingo, llueven la gracia y el perdón en la ciudad que fué llamada JenisiUn de Occidente, porque era sin duda alguna imán de las almas en grado poco menor que los Santos Lugares y que Roma. Por concesión especial de Calixto H, devotísimo del Apóstol, y por bula de Alejandro H I posee la catedral de Santiago privilegios tan extraordinarios, que no se iguala con ella ninguna iglesia de Roma ni de Jerusalén. Confesando, comul- gando y ejecutando la piadosa ceremonia de atravesar la Puerta de los Perdones ó Puerta Santa, que permanece tapiada siempre, excepto los años de Jubileo, en que la abre con martillo de plata dorada, entre antífonas y salmos, el Arzobispo, se ganan plenarias indulgencias, se absuelve de pecados reservados, se conmutan votos y se obtienen todas las gracias atribuidas al Jubileo romano, aquel que llevó á Dante, en mitad del camino de la vida á principios del siglo X I V al pie de otra misteriosa y simbólica puerta de que habla en el Canto I X del Purgatorio, y á la cual conducen tres escalones, de blanco mármol el primero, de una piedra sombría y calcinada el segundo, y el tercero de un pórfido color de sangre; las tres condiciones de LA PCKIÍTA SAX IA la penitencia: confesión entera, contrición, satisfacción. P a r a poner m á s en c aro todavía este grave aspecto teológico de las fiestas del Año Santo, diré que la indulgencia no es sólo el perdón de los pecados, que se obtiene en todas partes por medio de la confesión; es más: es la parcial ó total remisión de las penas temporales con que expiamos los pecados en esta ó en la otra vida, aun después de la reconciliación entre Cristo y el alma. ú FACHADA PKIlfCIPAL D E LA CATEDRAL