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I N S T A L A C I Ó N D E A P A R A T O S I AKA ALUMBRADO KLIÍCTJÍICO I Lástima es que havan dejado de con currir á la Exposición algunas industrias, más que por falta de tiempo, por dos circunstancias dignas de tenerse en cuenta y propias del carácter nacional! Por rnás que se diga, en nuestro país las iniciativas son tardas; pero cuando se acierta, entonces hay una afluencia dañosa de competidores. Muchos son los artículos que se venden hoy más baratos que antes de la reforma arancelaria, por efecto de la ruda competencia interior. Por esta causa, algunos industriales no quieren sacar á la luz los productos que elaboran, para evitar que al día siguiente haya quien los fabrique ó los imite. No contribuye menos á la ausencia de otros expositores apropiados al objeto de la exhibición, el extranjerismo que todavía priva en España. Son muchos los fabricantes que se ven obligados á ocultar su mano, á fin de que los tenderos puedan vender sus artículos como extranjeros, y si ahora se revelasen á la luz con su propio nombre nacional, de seguro que sufrirían h o n d o s perjuicios. Los compradores, sabiendo que se trata de cosa del país, no la comprarían con tanta facilidad, y los comerciantes verían desaparecer el atractivo mayor que hoy tienen dichos productos; el de que palezcan extranjeros. Trátase de un mal antiquísimo en España y de costoso desarraigo. Solís, el Idstoriador de Méjico, después de ponderar la pobreza inmensa del Reino durante el reinado de Carlos II, dice lo siguiente; Pero, en medio de todas estas miserias, dura aún la mala inclinanación de buscarse con ansia las mercancías de afuera Aun contadas estas deserciones, sobre las cuales nos ha parecido oportuno escribir las anteriores líneas, la Exposición Industrial de Barcelona ha resultado muy nutrida y rica en instalaciones, algunas de las cuales reproducen los grabados adjuntos. EXPOSICIÓIÍ DE M U Ñ B C A S En cuanto á la distribución y colocación de estas instalac ones en el local de la Exposición, se adoptó el orden correlativo de las trece clases comprendidas en el vigente Arancel, á fin de facilitar el estudio á que el Certamen se presta. El acto de la inauguración es ya conocido de nuestros lectores por los diarios, y sólo haremos aquí un ligero recordato rio de aquella solemnidad. E n el expreso de Madrid del día 12 llegó á Barcelona el señor ministro de Hacienda, siendo recibido en la estación por las autoridades y numerosas comisiones; en gran número de carruajes púsose en marcha la comitiva por el orden siguiente dos batidores de la guardia municipal á caballo, de gran gala; el coche del alcalde conduciendo á éste, al 8 r. Navarro Reverter, al gobernador y al 8 r. Sallares, presidente del Fomento. Seguían á este carruaje 182 conduciendo á las autoridades, corporaciones oficiales, diputados, senadores y demás personas de significación que hablan acudido á esperar al ministro. Por los paseos de la Aduana y Colón, las Ramblas y la calle de Fernando, se dirigió el brillante cortejo al Ayuntamiento, donde tuvo lugar la recepción oficial, utilizándose para el acto el liermoso salón de Ciento de la Casa Consis torial. Momentos después de las cuatro numerosa concurrencia llenaba el palacio del Parque, donde debía verificarse la inauguración. A las cinco llegó el minis tro, ocupando la presidencia, y el señor Rahola, secretario del Fomento, leyó una Memoria, á la cual siguieron un discurso del Sr. Sallares y otro muy aplaudido del ministro, que terminó el acto con estas palabras; En nombre del Rey y de su augusta madre la Reina Regente del Reino, declaro abierta la Exposición de las Artes Industriales de 1897.