Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Wi M W 2: m xt) s í 3 i S f -No, dijo al caer el coloso de la selva; el hombre es ese que acaba de cortarme, y á cuyos golpes muero. Sólo entonces se dignó el león posar sus ojos en el extraño ser á quien el roble acababa de nombrar; y al verle tan débil y de tan pequeñas proporciones, dejó caer desdeñosamente estas palabras: ¿Y eres tú ese de qtiien mi madre me hizo tan terrible pintura? ¿Y es uno de tus semejantes quien osó matar á mi padre? ¿Y eres tú de quien me aconsejaban que huyese? -Sí, soy yo, contestó sencillamente el leñador. -Pero desgraciado, ¡si eres la imagen de la debilidad I Mi nombre sólo debía de hacerte palidecer, y de un zarpazo puedo dejarte muerto á mis plantas. El hombre, sin dignarse responder, hizo un corte profundo en el roble que acababa de morir; luego, volviéndole al león, le dijo: ¿Te parezco débil? ¡Mira ese roble! Orgulloso de su fuerza se alzaba derecho y robusto, y sin embargo, ahí lo tienes tumbado, inerte ya ves lo que puede mi brazo. En cuanto á tu nombre, no me hace palidecer, porque conozco otra fiera más temible: ¡la miseria! y tus rugidos poderosos son para mi oído menos terribles que los de mis cachorros cuando me piden pan. No son, en verdad, mis flojos músculos los que puedo oponer mm m í M W- m