Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
P E P E -E n arte no hay plural. Lo nuestro no es mió ni tuyo. Cuando pueda pintarse u n a obra maestra por sufragio iiuiversal, hablaremos del socialismo en arte. El arte es anarquista. R A F A E L -Y t ú loco de remate. ¿De modo que las escuelas P E P E -S í las escuelas existen, son necesarias. Pero ya se sabe; hay maestros de escuela y chicos de la escuela. A N T O N I O -Y nosotros somos chicos, m u y chicos, ¿no es eso? Pues mira, el día en que tú abrieras escuela, seria chico de elia con mucho gusto. P E P E -C r e o h a b e r diclio que eres u n imbécil. ANTONIO. -Antes lo dijiste en plural ¡Ah, ya caigo! El plural en arte no existe. R. vFAEL. -Más noticias. ¿Qué ha enviado por fin Félix Pérez? ANTONIO. -No ha podido terminar á tiempo el cgrande, y no ha queridc sentar nada. Está enfermí sabes? U n a fiebre tifoidc R A F A E L -La pin- tura á plena luz; ya se lo dije. ¿A quién e le ocurre irse á pintar unos arrozales sobre el terreno? P E P E ¡Qué disparate Yo hubiera intado mejor u n a paella. R F A E L ¿Y lo de Molina? A N T O N I O ¡Un desastre! ¡Qué estudio de cabezas! ¿Sabes cómo llaman ya al cuadro? La guilloiina. Hombre, el que viene m u y empollado este año es Anuida. ¡Bonito cuadro! R A F A E L -E s o me han dicho. ANTONIO -Tiene chic, factura elegante, á l a francesa: venta segura. R A F A E L- ¿Y es... P E P E ¿Pero no Ji h b j lo adivinas? Lo de siempre: la eterna modelo con el eterno vestido de r. iso; el año último azul, éste será rosa ó amarillo, lo que se lleve ¡Si la estoy viendo! Un guante puesto, el otro arrugado en u n a mano; un sillón de terciopelo, u n almohadón bordado, flores, joyas, cachivaches ¡ah! y alfombra arrugada también, y algo que se salga del cuadro, y el título Hastío; no, más bonito: ¿Soy feliz? Sí, eso. ¿Soy feliz? E s un título á la moda, trascendental. ¿Soy feliz? Como diciendo á los espectadores: ¿Me ven ustedes, tan guapa, tan rica, tan bien pintada? Pues con todo, no crean ustedes que soy feliz ¡Ah! ¡Y si hubiera pintado el pendantl La mujer del obrero, hmpia, bonita, con sus sillitas de paja, su cómoda con floreros, u n a mesa con cacharros, una Virgen d e la Paloma, u n canario y el título ¿Soy pobre? ¡Digo! conjurada la cuestión social, dos primeras medallas y adquirido en seis mil pesetas por R A F A E L -Y a s é por quién, no seas imprudente. Oye, ¿es eso que dice éste el cuadro de Anuida? ANTONIO. ¿Pero qué sabe éste? RAFAEL. ¿No se titula así, x hay pe idant? A N T O N I O ¡Nada de eso! R A F A E L -P u e s mira, Pepe: m e h a s dado u n a idea P E P E -Y si m e das ocho mil pesetas te doy los cuadros, porque el marqués me ofreció ayer siete mil y no quise vendérselos todavía R A F A E L y ANTONIO. ¿Pero tú P E P E ¡Sois unos imbéciles! (Enciende una pipa. jAriTNTO B F N A V E N T E DiBWOS ra MÉNDEZ BRINSA