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iíl problema parlamentario es otro problema á e Oriente, aumentado y corregido. Digo aumentado, porque en el Este de Enropa no hay más que ijna Sublime P u e r i s mientras sesiones del Senado hay variáis puertas no menos sublimes. y allí, en las puertas, es donde está la cuestión. Sin duda por ser cuestión de puertas ha podido sacarse de quicio con tanta facilidad. que eii ei saión de -Yo no entro, dice la minoría fiisionipta. -Pucfí yo no salgn, contesta ol duque. -Pues yo ni entro ni salgo, parece exclamar el? r íagasta, echándose en brazo. de Í US prohoniliros. Y sigue el retraimiento y signen las firmas; porque la fracción silvolista ha imitado el ejemplo de la minoría liberal, y los carHstas andan también al paño. Los conservadores están solos, como los gallegos del cuento, l ero aunque fuera más grande su soledad, seguros estemos de que cedieran un ápice, que en el conflicto actual es sinónimo de ministro. El mismo formidable tesón demuestran en su resistencia los liberales. i Y aún dicen por ahí que al amor á la patria debe ceder plaza al amor propio! No sería propio. Si el problema económico amenaza, que espere un poco por amor de Dios; si los y. ankées se extralimitan, dejarlos por ahora; si los presupuestos aguardan, que sigan agu. ardando. Todos los proyectos, todos los problemas, todos los papeles que estaban sobre la mesa, se encuentran ya. sujetos y no estorban. Por encima le o los y sobre todos ellos está el pisapapeles de moda: la mano del duque de Tetuán. J. a media luna sigue sin desaparoi er de la cnlia jMiro ia. Por nn lagro del cielo no lia llegado á Vtena- pero si no ha salido al redondel, podí -is verla amenazadora entro barreras, mientras ¡recia vacila entregada á las grandes potencias, que es como si lo estuviera al capote do ios enterradores. I Pobre Grecia! Los recuerdos poéticos están llamados á desaparecer. i i Leónidas, ni Milciades, ni Arístides, ni Pericies, han hecho miedo á E Bajá. No puede mirarse hacia a t i á s cuando se tienen cañones delante. Sólo falta averiguar ahora de cierto quién fué la nación que metió á Grec aventuras. Pero ese es un secreto que Jorge se llevará á la timba. Luis ROYO VILLANOVA. DIBUJOS DB CILLA