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¡A CASARSE TOCAN! Vivimos en medio de nn torhellino de ealamidiwles qvie nos tiene con los pelos de punta, y eojí la esperanza do no tenerlo de otra manera en mnelio. tiempo, á no sobr venirnos una calvieie prematura. Gtierras civiles y criminales, trenes rhocrmtes, pestes más 6 menos T) nl) áni (tas, robos al jior mayor, innn lacioneg húmedas, hijos desnaturalizados que se almuerzan á sus pro) ias madres con patatas fi itas; horrores, en fin, sin cuento, nos quitan el sueño y el a etito diariamente á las ci- iaturas sensibles y nos i) onen el corazón del tamaño de una aznfaii a párvula. Pues bien; parece monti -a ue en medio de todos estos sucesos terroríficos quieran los hombi es echar sobi- e sí más desventuras or su pro ia voluntad y n la creencia le que no lo son; pero ello es nn lieclio Osi (ivo: las bodas menudean. ¡Se casa nmcln siuia tiente! Y así como hay c uienes desean coirservar el incópiito de; su efectuada amalsiama, la mayoría de los que se casan ansian verse en letras de molde. -Juanito, nu! dijo Iiá poco doña Policarpa Sei- i uchín; usted ju es de esos que es (a i1) en tontunas en los paiielotes, l) Oih- ía concesionarme un favor. -l sted dirá, s ño a njía. -Mi iMlilxn ta contrae. ¿Qué es lo que contrae? -Ma. trimf) nio ranóirign. -Sea enhoraliuena. -Sí, señor; se me casa el martes. hú día! -Y riuiero que me la ou -a usted un suelto. ¡Oh, sí, sí! 1 il pú! lico necesita sabei que Filiberta se une pai a siempre con ¿con (luión tenjj o que poner? -Con Ludovico Pandei ete, que es eléctiíco liace dos aííos, y ya suena muclu) ¡Ah! ¿Ks de la (tlase de timlires? -Xo. señoi pero maneja las pilas como si hubiera nacido lavandera. ¿Y dónde es la ceremonia? -Kn San J u a n de Bios, j) ara servir á usteíh- -i Iil gracias. Y después -Después pon. u- a usted, Te una vez unidos en lazo ind ¡s (aitil) le, ó impermeable, ó como se di ra- -Indisoluble. -Kso. Tomarán el mixto- ¿Tan pronto se van á envenenai -Xo, señor; tomarán el mixto de Andalucía para ir á dornn r á Astorga, en donde tenemos inia ¡iriiua que se lia triado allí y va para mantecada. -Bueno, señoi a; con todo eso y con desear á la feliz i ai- eja- -Xo ponga usted pareja, porque parece que se trata de la Guardia (ávil. -Corriente. Desearé á los recién casados una eterna luna de miel. -M u y bien. Xo se olvide usted do la luna. -Xo, señora; ni de la miel. Terminó nnosti O diálogo; fuíme á la redattción, y allí tuve noticia de otras bodas en proyecto, de las cuales no quiei O dejar de ocui) arme, satisfacáendo así el deseo de las interesadas, algunas de las cuales, poi verse cita las en estas