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nes que sobre la llegada habla, la diversidad de cálculos hicieron que muclia gente, fatigada de esperar desde las once de la mañana, se retirara á sus casas á comer con ánimo de regresar inmediatamente á la estación. A la una y media de la tarde la bocina del guardaagujas anunció la entrada en los andenes del tren. A pesar de las maniobras que se habían hecho para evitar en lo posible que el recibimiento tuviera las proporciones del de Zaragoza, no se logró en t o d a s sus partes. Los andenes estaban llenos, y el trayecto desde la estación á la p aza de Oriente aniLA ESTACIÓN DE MADRID A LA LLEGADA DHL TRES QUE CO ÍDUCÍA AL QENEIIA. L mado por la multitud. Los primeros que subieron al coche donde el general venia fueron los Sres. Azcárraga, Gasset y Castellano, y algunas comisiones en representación de importantes sociedades. A las ventanillas de los siete coches que formaban el tren especial se asomaron todos los viajeros para contemplar el pintoresco aspecto que ofrecía la estación, Después de algunos minutos, cambiados saludos y apretones de manos, el general bajó del coche. Al grito de i Viva Polavieja! dado por las gentes, contestó el general con tres vivas: al Eey, á la Ecina y al Ejército. El general lucía en el pecho la honrosa cruz de San Fernando, recientemente concedida por sus relevantes servicios. Ganada con dificultad la salida por la excesiva aglomeración de gente, él general subió á su coche, en el que tomaron asiento los generales que á su lado han combatido en Filipinas y que con él han hecho el viaje: los Sres. Marina, Cornell y Barraquer. Abría la marcha un piquete de la Guardia civil de caballería. Las señoras, al advertir la presencia del general, saludaban con los pañuelos. Las campanas de la vecina iglesia de los Jerónimos saludaron al vencedor de Cavite en alegre volteo, luciendo en las torres vistosas colgaduras con los colores nacionales. Azcárraga ofreció su coche á la señora del general, y en él subió acompañada de su hermano el marqués de las Cuevas. A la puerta de los Jardines del Buen Retiro se unieron á los manifestantes varios grupos con banderas. Al pasar por delante de la Presidencia, el coche tuvo que suspender su marcha unos momentos por el enorme gentío qne dificultaba su paso. I. os balcones de todos los círculos estaban engalanados, y desde muchos balcones de la calle de Alcalá arrojaron flores sobre el coche que conducía al general. Los manifestantes, al pasar por delante de la EL COSSEEJB DE LA PEESIDEÍTCtA ECHANDO tlN CAPOTE A LOS M A N I l f E S T A N T E S LA FAMILIA KHAL DESPIDIH DO Á POLAVIEJA