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La noticia del repentino é inesperado fallecimiento de este autor ilustre, uno de los más fuertes mantenedores de la actual dramática española, corrió por todos los circuios literarios en la noche del día 2 del actual, y la prensa de la m a ñ a n a siguiente revelaba en sentidas necrologías el general dolor con que fué recibida la muerte del autor genialísimo de La Dolores y de María del Carmen. Aunque ya veterano en las lides literarias el ilustre dramaturgo Feliú y Codina, la popularidad de su nombre data del éxito prodigioso alcanzado por La Dolores, primero en Barcelona y luego en Madrid. Antes de esta obra había escrito otras en catalán, siguiendo el renacimiento de aquella escena iniciado por la inteligencia poderosa de Serafi Pitarra. Mario fué quien realmente reveló á Feliü y Codina ante el público de Madrid como autor dramático de altos vuelos, pues aunque El li. bro viejo y otras obras anteriores á La Dolores no alcanzaron la popularidad de ésta, revelábanse en todas ellas prodigiosas facultades que no habían de tardar en manifestarse con toda la plenitud del verdadero acierto dramático. Posteriormente á La Dolores, Miel de la Alcarria y sobre todo María del Carmen proclaman harto claro que Feliú era u n autor dramático que sabía manejar de modo acertadísimo la cuerda del sentimiento, cuidando siempre de dar un atinadísimo color local á sus obras regionales. La real moza, que fué su último estreno, con no haber sido un triunfo, tiene u n primer acto que por la hermosa pintura que hace de la vida en un pueblo andaluz, bastaría para dar á Feliú u n puesto entre los buenos autores. E n la actualidad pensaba escribir una obra cuya acción habría de desarrollarse entre charros, y para estudiar las costumbres del país había pasado recientemente una corta temporada en la provincia de Salamanca. La traslación del cadáver del ilustre dramaturgo tuvo lugar á las cuatro de la tarde del lunes 3, revistiendo la ceremonia todos los caracteres de una manifestación de imponente duelo. Al sahr el féretro de la casa número 9 de la calle del Saúco, en que vivía el Sr. Feliú, ocuparon detrás del coche fúnebre el lugar de la presidencia los Sres. Barco y Perora, en representación de la familia; D. José Echegaray, en la de los autores dramáticos; D. Gaspar ISÍúñez de Arce, en la de la Asociación de Escritores y Artistas, y D. Tomás Bretón en nombre del Círculo de Bellas Artes. Fotog. F. Debas