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LA VIDA DEL SOLDADO APUNTES MILITARES EN EL- CUARTEL ííii verdad es que el sol no sale para todos. Los que dicen que si, lo afirman sin duda por razones de pura galantería. El sol sale exclusivamente para el soldado, el obrero y el labrador. Si no fuera por ellos, bien podía ahorrarse el madrugón el distinguido astro, como le llamaría cualquier revistero, porque á buen seguro que la mayor parte de los mortales no advertirían la falta. ¡Hay quien no ve el sol más que en los toros los días de corrida, y pagando! Pero apartémonos de estas consideraciones, que imprimirían á este artículo otros derroteros. Y sigamos. Apenas el sol parpadea en el horizonte y rompe el día, levántase el soldado al escucliar á la banda de trompetas el alegre y vibrante toque de diana, el democrático toque de diana; y así lo llamo porque iguala á todos, al perezoso con el diligente, al doiniilón con el activo; el sueño ante la Ordenanza no tiene más remedio que rendirse. La vida del soldado es muy larga de contar pregona una antigua canción que rueda por los labios de la gente y las cuerdas de las guitarras, y á fe que tiene mucha razón la copla. Desde que el mozo va á servir al rey, abandonando la yunta de labor, dejando huérfano el surco y uniéndose al pelotón de los quintos, hasta que cumple y vuelve al pueblo con la alegría danzando por la cara y el canuto de la licencia asomando en la faja, hay mucho. Tiene razón la copla: la vida del soldado es muy larga de contar; pero es más aún la del soldado de Artillería, por la diversidad de instrucciones que recibe y la multitud de cosas que tiene necesidad de aprender. De ahí su orgullo más adelante, de ahí que lleve el uniforme con cierto aire de superioridad, de ahí que las mozas suspiren por él. Sólo la admirable organización de la vida militar puede conseguir de un hombre que del campo viene, sin instrucción las más de las veces, puede conseguir tantas aptitudes y tiempo para desenvolverlas. Claro está que hace mucho el estímulo, el deseo de no pasar por torpe ante los compañeros; pero de todos modos, el milagro se obra. Y ahora, muy á la ligera, con el carácter de una rápida información que tiene mucho de curiosa, diró á ustedes lo que el soldado de Artillería hace desde el toque de diana al toque de retreta, para lo cual hice mi correspondiente visita al cuartel donde se aloja el regimiento de Artillería ligera, 4.o de campaña, sii viéndome de cicerone en mi fisgona tarea el distinguido oficial Sr. Chao. A las seis de la mañana las trompetas de la banda ponen en movimiento los dormitorios llamando al soldado al servicio, y empieza la faena. El aseo, naturalmente, es la primera ocupación. Terminado éste, se desayunan con café (lo buena procedencia. A las seis y media, n- e v o toque. Forman en el