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1 í- i ins ininr- s! M I (31! t Í; 5! Sá a s Sil Í 3 a fifitiafii i ñ ilí iS e i t íí í Sr: XTO DOLOR V M RIA kl CIBE EL CUERPO DE SU HIJO TI, cuántas espadas, dice San Buenaventura, hirieron el alma ele esta Aladre al presentarle á su Hijo, desvondidü cíe la Cruz! Considérese la pen i de wi madre á la vista de su hijo c i! urto Fue revelado á Santa Brígida, cjue pciia el descendimiento apoyaron ti es escaLis en la Cruz. Primero los piadosos dibCij) ulos desclavaron las manos os pies entregaron los clavos á Ma 111, (o no KÍiere Metafrasio. Luego, soste Ti- iuí UPO de ellos por arriba el cuerp (I Jcsus y el otro desde abajo, le (K cciiíheio i de la Cruz. Bernardino de Bustos figúrase á esta desgraciada Madre que, levantándose, extiende los brazos para recibir á su querido Hijo, le abraza y se sienta al pie de la Cruz. Contempla su boca abierta, sus ojos obscurecidos, sus carnes despedazadas, sus huesos descubiertos; le quita la corona de espinas y mira las llagas que en su sagrada cabeza hizo; examina las manos y los pies atravesados y dice: ¡Ah, 3 Jy UÍ- JLJJJ p -r f -N V ít f. ra ti T f. r