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La princesa de Caraman- Chimay Las extravagancias de esta dama, su fuga con el violinista húngaro Janesy Rigo, y la natural demanda de divorcio interpuesta á raíz de aquel suceso por el príncipe de Caraman- Ohimay, fueron el toma de sensación de la crónica mundana durante el mes de Enero. Hoy la triste celebridad de esta liermosa cuanto excéntrica princesa vuelve á ocupar la atención de los periódicos con motivo de la corta estancia en París del violinista y dé su acompañante, los cuales h a n sido pasto diario de la curiosidad parisiense y hasta de visitas policiacas, merced á la intervención de la esposa del húngaro en esta lamentable historia, que bien podría servir de asunto para cualquier vaudeville. Clara Ward, que así se llama la original princesa, es la hija menor de un opulento americano que al morir dejó á cada uno de sus trece hijos la respetable suma de ocho millones de francos, con los que Clara se trasladó á París en compañía de su madre. Entre los innumerables pretendientes que aspiraban á su mano, obtuvo la preferencia el príncipe de Caraman- Chimay, con quien contrajo matrimonio, continuando, no obstante su estado, la serie de excentricidades de mal gusto que la distinguieron durante su vida de soltera. La última de ellas y la más sonada fué su fuga á Budapesth con el violinista húngaro, á quien conoció en ol rcstaurant Paillard de París, y el cual, á juzgar por los retratos que ha publicado la prensa ilustrada, no es ni con mucho el prototipo de la belleza masculina. Fotog. Nadar, Paríi;