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ra. Nuevo Tenorio, liabíaii sido muchas las empresas amorosas á que Iiabía dado cima, sin temor alguno, en noches tan tenebrosas como aquélla, con verdadero riesgo de morir á manos de padres, esposos ó hermanos que, recelosos del agravio que á su honra se infería, v i g i l a b a n para sorprender y castigar de muerte al ofensor. Con heroica bravura había alardeado de su desprecio de la vida una y mil veces en los campos de batalla de hermosa Italia lucJiando contra los austríacos bajo las banderas de Felipe V el Animoso. Al asaltar ahora el convento, dentro del cual contaba con inteligencias que le había facilitado su repleta bolsa entre los servidores de las monjas, solamente era posible que tropezara con el demandadero ó el hortelano, que huirían despavoridos al verle. Tja contingencia de topar, al ganar de nuevo la angosta callejuela, con alguna ronda, no podía intimidar á quien por diversión, después de orgías borrascosas con otros mozos hidalgos y libertinos como él, ahuyentaba á palos y ponía en fuga alcaldes y alguaciles. Y, sin embargo, al hallarse aquella noche dentro del huerto de la santa casa de las vírgenes del Señor había sentido escalo- ios y vagos temores, á los que, averiuzado de su debilidad, se había soepuesto con decisivo esfuerzo de lergla. Tal vez los sentimientos redosos, que no había extirpado por mpleto de su corazón su temeraria vida de libertinaje y desenfreno, habían sobresaltado por un momento su dormida conciencia. Fué no más un relámpago fugaz en las densas tinieblas que á ésta envolvían. Con una llave que venal demandadera le había facilitado, abrió la puerta que conducía al claustro, y cuyos cerrojos había descorrido oportunamente traidora mano. Franca la entrada, aún vaciló un instante, y después penetró bruscamente en el sagrado recinto, perdiéndose en las sombras del obscuro claustro. Unas cuatro horas permaneció el capitán dentro del convento, transcurridas las cuales apareció un momento á horcajadas sobre las tapias del convento, inclinó el cuerpo hacia éste para recoger la escala de seda que le había servido para el escalamiento,