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Xo es extraño, por consiguiente, que los mambises persistan en su táctica de dispersión y desbandada á todo evento. ¡Los soldaditos vienen! ¡Huyamos! -íío precipitarse, cabayeros; ¿es que traen cañones? -Eyos, no; pero D. Másimo yeya er suyo á vanguardia. ¡Huyamos! ¡huyamos! ¡Bien puede el generalísimo hombrearse con Cánovas, porque pelean con armas iguales! Uno con el cañón de dinamita. Otro con el Maüsser ó el Maura reformado. A aquél le sale el tiro por la culata. y á D. Antonio creo que también. No sé si será irrespetuoso consignar que las grandes potencias están haciendo el oso frente á la isla de Creta, pero en fin, si se enojan, que me bloqueen, y santas pascuas. Yo sigo creyendo que la reunión de tan formidable poderío naval ante un enemigo tan pequeño que ni es enemigo siquiera, resulta ridículo y desairado hasta no poder más. Porque una de dos: ó las grandes potencias hacen una barbaridad, ó no la hacen. Si lo primero, ¡valiente estreno van á tener la Triple, la Buple y lá nebulosa Albión, que se entiende y baila sola! El primer acto musical dol Concierto Europeo consistiría en dejar sorda á la concurrencia. Si lo segundo, las grandes potencias tendrán que seguir en berlina, mientras el griego lleva las riendas como le da la gana y los turcos se ríen del auriga, del coche y do los que van dentro. I r s e con amenazas á los débiles y con grandes armas á los pequeños, es mal negocio. Goliath vencedor resulta una figura tan ridicula ó más que Goliath vencido. Coní toda su autoridad y con todos sus medios poderosos, las grandes naciones están tirándole pedradas á un portier. El portier no sufre, las piedras caen, y todos nos reímos de tanta fuerza inútil y perdida. Si tomando en serio su papel de ejecutantes en el Concierto Europeo se empeñan las naciones en seguir la función frente á la Canea, vale más que acaben pronto y desistan de apretar las clavijas á nadie, ya que ni siquiera han apretado bastante las de sus viejos y destemplados violones. Apenas se recibe correo de Cuba ó de Filipinas, los ministros destinatarios se encierran en una cauta y prudente reserva; reserva militar ó reserva metálica, según que las cartas de los generales hablen de hombres ó de dinero. ¿Ha escrito Weyler? -Sí. ¿Ha escrito Polavieja? -También. -Y ¿qué ponen? -Memorias. -Gracias. -Memorias de las respectivas campañas. -Pues gracias también por la noticia. Esto es lo único que pueden pescar los periodistas en la escalera de la Presidencia después del Consejo de ministros. A bien que el correo tiene poca importancia en este siglo de las luces, porque si un refrán antiguo dice; Ilablen cartas y callen barbas otro nuevo añade: Callen cartas y hablen telegramas Dígalo si no el exgobernador general de Eilipinas. Mientras el correo nos traía los primeros detalles de su dolencia, el cable le transmitía el nombre de su sucesor. Esta nueva, de la cual acabo de enterarme, me coge ya sin espacio ni tiempo para el comentario. Ignoro, pues, cómo se tomará la noticia, y mucho menos cómo se tomará á Cavite Viejo. LUIS ROYO TLLAXOV. A. DIBUJOS DE C I L L