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f f fÉ Zí Im COMUMCACíOX E s t á Mari- Dolores muy afligida porque aquel que la llama bien de su vida en las muy cariñosas oai tas que escribe, demanda las respuestas que no recibe. La muchacha responde, pues ¡ya lo creo! pero nunca sus cartas van al correo; y si jamás al chico se las entregan, no es porque no se escriban, es que no llegan. Xo hay secuestro de padres ni de tutores; es que al íin se las guarda Mari- Dolores, ó que, haciendo llorosa mil pucljerioos, apenas las escribe las hace añicos. Ya por las endiabladas plunaas de acero, ó por la tinta infame de su tintero; porque el papel se rompe ó se le cala, y, en fin, porque la letra le sale mala. tropieza en su amor propio con el recurso de expresar sus afectos sin darles curso. Porque ¿qué dirá el chico si en sus renglones ve manchado u n Te adoro por los borrones? Aparte de otras faltas que se temía, como las garrafales de ortografía. Y escribe que te escribe, dale que dale, la cartita á su gusto nunca le sale. Y al fin Mari- Dolores se desespera; rompe ei papel de cartas y la cartera, y corre hacia el telégrafo, y dice al que ama con lacónicas frases de telegrama; Ahí te va por los hilos sel alma mía; j mandártela en mis cartas sjamás podría. íNo ha de manchar mi pluma oon sus horrores iú. amor que te tiene s Mari- Dolores. E D U A R D O BASTILLO iV M V mm