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T -JsiV í i -I t í r 1 t ¿m sé te KL C O M A N D A N T E BURSUSTE HERIDO BN LA TOMA DE PAMPLONA Fotog. Alviach KL KÍO ZAPOTE p í- KN CTIYA OKILLA CATÓ MUERTO E L HEROICO C O E O N Í L A L B K R T combinado de avance, el general Lachambre y sü cuartel general pasaron el río Matante, flanqueando y tomando fortísimas trincheras y envolviendo las defensas del río Iba, para lo cual hubieron de descolgarse por las vertientes loa incansables razadores. Al atacar de frente las trincheras del pueblo fué cuando cayó herido de dos balazos el bravo teniente coronel D. Fortunato López, y en un reconocimiento del río Zapote, al intentar vadearlo, cayó muerto el heroico coronel Albert, gritando ¡viva España! Mediante estas operaciones el general Lachambre y su cuartel general se unieron á la brigada Marina, y empezaron á cafionear EL Q B N E R A L CORSELL á Silang, emplazando los obuses á 500 metros del pueblo. En esta situación las tropas y en la mañana del 19, la brigada Cornell, que á costa de esfuerzos inauditos había seguido el plan de avance, salvando obstáculos naturales y envolviendo posiciones admirablemente fortificadas, pasó el río Tibagan, tomando á la bayoneta sus trincheras; y mientras la brigada Marina, cruzando el río por dos puntos, cogía de flanco al pueblo, los soldados de Cornell, y á su vanguardia el coronel Zabala, entraron en Silang con impulso tan formidable, que tras ellos pasaron también, entrando en el pueblo, toda la artillería, los parques y la impedimenta de la división. Los héroes de San Rafael Toda la prensa española se ha ocupado del hecho heroico que la prensa de Manila llegada en el último correo refiere con todo lujo de detalles. Un segundo teniente recién salido de la Academia, joven de diecisiete años, D. José Millán Astray y Terreros, que guarnecía con 30 hombres el pueblo de San Eafael en la Pampanga, se defendió bizarramente contra 3.000 insurrectos tagalos, que entraron en el pueblo, lo incendiaron y rodearon el convento donde aquellos héroes se hicieron fuertes. El bravo comandante Sarthou, que tuvo noticia de tan horrible trance, salvó innumerables peligros, y después de penosa marcha pudo prestar eficaz auxilio á los valerosos soldados que se defendían en el convento de San Eafael. Un cuadrillero enviado por el valeroso teniente fué quien avisó á la columna Sarthou, que trabó gran combate con los rebeldes. m D. J O S É M I L L Á N A S T R A T Fotog. J. Astray E L COMANDANTE Fotog. Sociedad SARTHOtT Art. -Fot.