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n ia tahona Con los ojos vendados noche y día, y amarrada á la viga recnijiente, da vueltas á la piedra la paciente mnla, que azota sin piedad el guía, Tritura el rubio grano, que lucía há poco en el granero, diligente, y es luego blanca harina y pan caliente, del holgazán regalo y alegría. Así también el bárbaro destino del que amarrado á sus cadenas llora y nimca él premio del trabajo alcanza; ¡Cuántos, como la muía del molino, trabajan sin cesar hora tras hor- a para que llene el holgazán la panza! LORENZO DE MIRANDA