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-Y diga usted: estos esqueletos- -Se adquieren en los hospitales. Los alumnos de la Escuela de Medicina disponen de ellos para hacer Sus estudios, y después nosotros aprovechamos los restos. ¿Y hay siempre abundancia? Uf! De sobra. Son muertos sin familia; ejemplares de personas á quienes no reclama nadie ¡hongos! Y no hay idea de los hongos que hay en la familia humana. -Vamos á ver, preguntó mi amigo. ¿Cuántos articulas de éstos exporta París por año? -Más fácil sería contar las estrellas del cielo. París provee de piezas anatómicas al mundo entero. Si quiere usted tener una idea muy vaga de nuestra exportación, sin contar con la. pacotilla, es decir, las piezas sueltas, ó sean las calaveras, fémur, manos, corazones, estómagos, hígados y así, le diré á usted que solamente mi casa envía á los médicos, Universidades, Institutos, Museos y particulares, de cuatrocientos á quinientos esqueletos por año á precios muy razonables. ¿Y cuánto vale un hombre en los huesos? -Según la calidad de los huesos. -I Ahí- -I Es claro 1 Un hombre joven vale más que un viejo; uno que no ha hecho mala vida vale más que un vicioso; en los huesos hay mucha trampa. Un buen esqueleto, bien duro, bien blanco, sea de hombre ó de mujer, se vende en ochenta ó cien francos desarticulado. Si es articulado como éstos que ve usted aquí de pie, ciento ochenta, doscientos francos. Este año hemos dado con osamentas muy buenas. Vea usted éste (y nos llevó junto á UQO que estaba en un rincón) Aquí tiene usted un ejemplar magnífico, montado Según el sistema Bauchéne, que es la última palabra de nuestro arte. Si les conviene á ustedes se les puede dar, cou un pedestal de lujo, en seiscientos francos. El vendedor no sabía que hablaba con periodistas, y acabamos por decírselo. -Lo siento, exclamó, porque no quisiera que se pusiera en ridículo una industria que es muy delicada y muy seria Se le prometió no ponerle en ridículo, y entonces siguió enseñándonos cosas muy interesantes. -Vean ustedes la lista de precios de las mejores casas de París. ¿Luego hay varias? -Hay muchas; y no se crea que nuestro arte es tan fácil ni tan espantoso. Y la utilidad de nuestro trabajo sólo puede ocultársele á personas como el señor (lo decía por mí) que se empeña en verlo todo bajo un punto de vista poético y anticientífico. Vea usted la lista, continuó dirigiéndose á mi compañero, el cual, en honor de la verdad, no observaba todo aquéllo como yo, sino como buen parisién, bromeando y riendo. -En las buenas casas de París, que trabajan más en grande que la mía, una cabeza entera, articulada, vale de veinticinco á treinta francos. Desarticulada, en cajas con divisiones y casillas, cincuenta; y si se desea tenerlas en cajas de terciopelo almohadilladas, ciento. Una colección de orejas puede obtenerse por trescientos francos. Una de manos y pies, ensartados en cuerdas finas, ocho ó diez francos- ¿Y por qué valen menos mis manos que mis orejas? exclamé yo muy ofendido. -Eso pregúnteselo usted á los médicos. Mire usted, vaya usted al salón de enfrente y verá usted esqueletos y cabezas de cerdos, de monos, de conejos pues son más caras que las de los hombres. Los huesos enfermos se venden muy caros; las fracturas, necrosis, caries, se pagan á muy altos precios. Los médicos se las disputan, y suele haber pedidos con un año de anticipación. Los eczemas son muy buscados, y varían de precios según la importancia. Eczema impetiginoso, cincuenta y cinco francos; simple, cuarenta; muscular, cuarenta y cinco. ¿Quiere usted una colección do impétigos, lepras, elefantiasis? Cincuenta francos, precio redondo. Por último, vendemos reducciones, en imitación de hueso, de los cerebros de hombres célebres, de locos famosos y de asesinos conocidos por ser sus causas públicas, á doce francos pieza. Declaro que todo aquéllo me estaba produciendo un vértigo, y que se me figuraba ver á loa cincuenta esqueletos del salón ponerse á bailar un vals ó arrojarse encima de nosotros. Las calaveras me trastornaban con sus miradas negativas, y mis huesos se iban quedando más fríos que los de aquella reunión de ex infelices prójimos míos Mi amigo y compañero había acabado su interview con el rico industrial, y cogiéndome del brazo, al salir me dijo: -Ya sé lo que le voy á regalar á mi prima el día de año nuevo. Uoa colección de orejas para que se haga un collar que va á dar golpe. Por trescientos francos será en el baile do la Opera! a más original de todas. FtiSEBto BLASCO DIBUJOS DE M É N D E Z B E I N G A CA J iá 1 íílMtLs r