Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
mayor? Tendremos allá otro general, el general Asombro, y poniéndose éste al frente del Gobierno general mientras Weyler dirige la campaEa y sigue hilvanando la paz á grandes puntadas, tendremos la ansiada división de mandos que es el remedio decisivo en opinión de muchos soñadores. Más práctico y más pesimista el Sr. Cánovas, ha imitado la conducta de aquel médico que dio al enfermo por desahuciado. La familia, los parientes, todos los que rodeaban el lecho del dolor pedían por Dios al médico nuevas medicinas. ¡Recete usted algo I ¡Nada cuesta probar 1 Y el médico exclamó, encogiéndose de hombros: -Bueno; que le pongan otro colchón. Eso han sido las reformas de Cuba, y el Sr. Cánovas lo sabe mejor que nadie. Otro colchón para la cama del enfermo. El mismo D. Antonio, al dar esa dedadita de miel á los Estados Unidos, ¿no muestra bien á las claras su desanimación y su pesimismo? Claro es que cuando prefiere la miel al azúcar de cafia, es que se atiene por si acaso á sus abejas alcarrefias y desconfía de los cañaverales cubanos. ¿Qué estrella con rabo habrá cruzado sobre nosotros de dos años acá? Sin duda, aunque esta verdad parezca paradógica, ha pasado de día y por eso no la hemos visto. Pero su influencia fatídica se deja sentir lo mismo para los supersticiosos que para los varones fuertes. Tenemos las guerras á pares, hambre en Andalucía á todo pasto, y para recreo de los ojos la hermosa perspectiva de la peste, que segün algunos ya está en España, aunque de incógnito y sin equipaje. Los bultos vienen en pequeña velocidad. Dicen, en efecto, los telegramas que la peste hace estragos en la India; y al cabo y al ñn, ¿no eg esto la India de dos años á esta parte? Mientras en el Instituto Pasteur se preparan caballos cuya sangre proporcione á la clase médica el suero antipestoso (que es como perseguir á la peste reventando caballos) reúnese en Venecia la Conferencia sanitaria internacional para evitar la propagación á Europa de tan terrible plaga. Fiémonos, pues, de la Conferencia y no corramos. Reunidos en góndola la flor y nata del protomedioato europeo, de la discusión saldrá la luz, que en Venecia no puede ser más poética: ó una iluminación de faroles á la veneciana, ó un efecto de luna en los canales. Ea indudable que alguna ventaja hemos de lograr con el congreso veneciano. Por lo menos, la ventaja de que los señores conferenciantes vean á Venecia. Y ya lo dice la popular frase italiana: Vedere Venezia époi morir de la peste. El caballo está llamado á desaparecer. Movidos por petróleo ó por la electricidad, otras veces movidos por cualquier sentimiento honrado, los coches automóviles (ahora la autonomía está de moda) cruzan que es un placer las carreteras de Francia, donde ya se han celebrado concursos y records aplaudidísimos. Claro es que la estética nada gana con el cambio, como nada ganó tampoco con la moda ciclista; pero ya es sabido que la estética y el progreso se dan de cachetes. El caballo, ¡oh animal generoso I, en vez de contestar á estos injustos desprecios del hombre con un par de coces, se dispone á auxiliarle, ya que no con su fuerza, con su propia sangre, de la cual se extrajo el suero Eoux contra la difteria, y se extrae ahora el suero Yersin contra la peste. Mas el caballo como institución ha pasado á la historia. Ya no me extraña que haya quien se arruine por poner toda su fortuna á un caballo. Ahora hay que apuntar á la contraria. LUIS ROYO VILLANOVA DIBUJOS DE CILLA