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Siguiendo esta triste historia, Sansón tira de una noria. ¿Quién me compra, que no es feo, un tanguito filisteo? Sansón da una nota aguda, y hunde el templo con ayuda. dio del personaje de la obra de Saint- Saéns, que creo firmemente que ésta es su mejor carta de recomendación C mo artistaj y que así e vprdad bien se lo demostró el público otorgándole durante la representación sus favores. La Srta. Salvador, que debutaba con un papel tan importante como el de Dalila, salió muy airosa de su empeño, y en dis tintos pasajes de la obra fué calurosamente aplaudida. Tabuyo y Valter, discretos. Y este favor, á la empreGoula c o n c e r t ó muy sa actual hay que agradebien la obra, y Bussato y cérselo, como también el Amallo hicieron varias sade que nos sirviera á prinliditas por sus excelentes cipio de temporada El budecoraciones. quefantasma, que tuvo que La última sobre todo, el volver al arsenal con algutemplo de Dagón en la nas importantes averías. esplendidez de la ceremonia religiosa, es de un A Sansón lé ha corresefecto sorprendente y de pondido otra suerte. La ajustadísimo color y persobra ha sido puesta en espectiva. cena con todo él aparato que su interesante argu Como asimismo e s t á mentó requiere, como dimuy bien entendida y pre cen los libretos que á la parada la catástrofe final, puerta pregonan, con una el hundimiento del temmise en scéne espléndida plo, escena que reproduque acredita una vez más cimos acompañada de un la muy exquisita dirección fragmento de la bacanal SANSÓN del inteligente Luis París, SIGNOR GAEÜLI. I para completar nuestra inalma de aquel teatro en la formación. Yo me felicito muy sinceramente del éxito, y felicito presente temporada. Los honores de la representación correspondieron á Garulli, que estuvo felicísimo como á la empresa, porque con el Sansón ha conseguido tener actor y como cantante. Ha hecho tan concienzudo estu- una obra AB fuerza. de M. hechas expresamente para BLANCO Y NEGEO durante la representación de la oirá. Lris GABALDÓN un éxito tan justo y tan legitimo, sólo comparable al alcanzado por la genialísima Cavalleria de Masoagni. De sentir es que anteriores empresas, por una mal entendida tacafiería, pues no á otra causa puede atri. buirse, nos hayan privado de tan exquisito placer, pues placer es para el dilettanti conocer lo que se lleva por el mundo musical, y no vestirse eternamente con los figurines de Sonámbula y Trovador, salvo alguna dedadita de miel vagneriana, para que no se diga.