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Á OCHO DÍAS VISTA Tres al saco y el saco en tierra. -Los doctores Zertucha y Pangloss. La pacificación de Pinar del Rio. -Cuento Yiejo. -Los idus de Marzo. -Las reformas. -La acción diplomática. -Un gran partido para España La sentencia del Marqués. -Sí rejas, ¿para qué votosf La junta de letrados. -De cómo D. Quijote jamás llevó licenciados ni doctores consigo. Las estudiantinas de ahora. Desde que la acción política y la diplomática se han unido á la acción militar, son tres acciones al saco... y el saco continúa en tierra. Pero cuando el Gobierno, que es quien tiene por el mango las tres sartenes ¿El sartenero á estas horas? dirá de seguro algún lector recordando una frase de Sueños de oro) cuando el Gobierno, digo, da muestras de contento, ó por lo menos de optimismo y de confianza, ¿por qué hemos de murmurar contra él los que no estamos en el secreto, ni Fabemos. de la misa Ja media, ni no hemos desayunado todavía, única disculpa de que sigamos haciéndonos cruces? Seamos optimistas un poco más; si dimos (rédito al Dr. Zertnchá, ¿por qué no hemos de creer en el Dr. Pangloss? Una paz octaviana reina en el Departamento occidental de la ii- la de Cuba, como dicen muy bien los partes oficiales. ¿Tüu absoluta ha de ser la desolación de esa provincia que tío podamos partir en Pinar del Río ni siquiera un pifión? Si en ella hay rebeldes, digo de ellos lo que decía de ciertos bandidos de Sierra Morena aquel gitano que se ofreció como acompañante á un inglés, prometiéndole que mientras él fuera á su lado ningún salteador se atrevería á tocarle un pelo de la ropa. Salieron los bandidos, molieron á palos al gitano y al inglés, los dejaron desnudos, desvalijados y ama- rrados á un árbol, y en aquella situación, el viajero ee atrevió á protestar; -Tú engañarme, gitano, tú engañarme. ¿Se quiere osté cayar? ¿Pero osté cree que esos que han salió eran ladrones? ¡Si no son más que cuatro sinvergüenzas Pues una cosa parecida ocurre en Pinar del Río. Todos los días hay encuentros, descargas, bajas y combates, pero no son tales insurrectos: cuatro sinvergüenzas, y nada más. Si todos los inconvenientes fueran como ese, podría el Gobierno dormir tranquilo. Mas I ay I lo grave es que á Cánovas, como á Julio César en memorable ocasión, se le ha acercado una vieja (también una vieja, entre paréntesis, dio el primer grito del Dos de Mayo) y esa vieja que ha osado tirar á César de la toga, no sé si en las calles de Roma ó en la plaza de las Deacalzas de esta corte, le ha dicho misteriosamente al oído: Guárdate de los idus de Marzo I En efecto, yo no recuerdo si es para loa idus ó para las calendas, mas ello es que en Marzo sube MacKinley á la silla de Cleveland, y que nuestro César entonces tiene que habérselas con Casio y con una porción de Brutos. Para evitar la tragedia consiguiente es para lo que se busca la unión de lo útil con lo dulce, de lo cortés con lo valiente, de lo diplomático y político con lo militar. Las reformas ya están á punto de caramelo. No hay que juzgar de ellas por el ensayo que acaba de hacerse en Puerto Rico, que ha sido un ensayo sin trajes ni decoraciones, sin coros ni orquesta. Las reformas de Cuba son tan amplias, que materialmente no caben en la Presidencia del Consejo, y hasta será forzoso aumentar el tamaño de la Gaceta el día que se publiquen, para que la amplitud del contenido sea compatible con la caja del Diario Oficial. No debo estas noticias á ningún empleado, sino á uno de los golfos que acostumbran dormir en las garitas de la Presidencia; por cierto que también ellos piensan pedir á la superioridad reformas amplísimas en las garitas de que hablo, porque ni allí caben cómodamente todos los aspirantes, ni es razón que sea desatendida una clase muy respetable siempre, y más respetable ahora que el problema de actualidad está planteado en otro golfo: en el de Méjico.