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B L PtrjClTTB D E NO V E L E T A Fotog. Federico de Castro nen su voluntario encierro mientras llegan de la Península los refuerzos necesarios para que sea un triunfo indudable el ataque de las tropas españolas al famoso convento de Cavite Viejo. Hay que sostener en Oavite una verdadera guerra. Allí están el núcleo de la insurrección, la gente más decidida y los filibusteros más fanáticos. Han construido trincheras y obras de defensa no sólo en la parte Norte, en Bacoor, Binacayan, Cavite Viejo, Noveleta, etc. sino también á lo largo de toda la costa occidental. De las casas- conventos y de las casas- haciendas de los frailes, construcciones de piedra hechas á propósito para servir de refugio y de defensa en tiempo de revueltas, como las casas fuertes de la Edad Media, han hecho los insurrectos verdaderas fortalezas, y en los almacenes de muchas de ellas han encontrado provisiones abundantes con que alimentarse. Tienen más armas de fuego de lo que generalmente se cree, y de municiones deben andar algo sobrados cuando se entretienen en disparar á 2.000 metros de distancia sobre los cañoneros. Del número de combatientes no es fácil hacer cálculo exacto; lo mismo pueden ser 20.000 que 30.000. Cuanto á su valía en el campo de batalla, el indio es cobarde ó valiente según quien lo dirige, y hasta ahora sus cabecillas han cuidado de dirigirlos bien, sin duda porque les va en ello la cabeza; además, la última quinta que se licenció está en gran parte en la insurrección, y es de gente que aprendió á pelear en Mindanao y en Joló. En Cavite tienen su servicio de espías muy bien montado, lo cual se explica, porque casi todo el país es suyo. Con un par de cohetes ó con un par de globos avisan ea caso de peligro, y á las dos horas está reunido en el punto de alarma el grueso de las fuerzas insurrectas de la región. Este sistema de ellos de juntarse muchos para pelear tiene para nosotros la ventaja de que, venciéndolos, se les hace gran destrozo, lo cual permite acabar antes la guerra, y la desventaja de que para atacarlos son menester fuerzas de bastante consideración, en Cavite sobre todo, donde tienen armamento y fortificaciones de cuidado. EL TENIENTE COEONEL HEREDIA HSEIDO EN EL COMBATE DE TALISAT