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Á OCHO DÍAS VISTA I.o temporales. -Un diluvio í iii Arca. -Detalles curiosos. Imprentas invadidas: las Cortés como refugio, etc etc. -Kl temporal en Ti ba Desbordamientos lamentables. -Otro empréstito Preocupaciones dei ¡ninistro del ramo. ¿Quién es A? J rotestas del Sr. Fabié. -I robables acuerdos del Consejo de Estado. -Kl cinematóirrafo en el teatro de! a íjuerra. I Horribles temporales los de estos días líltimos! Todos los ríos de E s p a ñ a h a n roto su cauce, míseros arroyos se h a n envalentonado, el alto nivel alcanzado por las aguas desbordadas ha hecho pensar en una reprisse del Diluvio Universal, pero sin arca, porque el arca española por antonomasia, es decir, el arca del Tesoro, necesita mucho calafateo para poder flotar sobre las aguas. Al Manzanares se le han hinchado las narices, con lo cual ha podido hombrearse frente al dignísimo alcalde de Madrid y tratarle de igual á igual. Y no h a sido éste el peor de los desbordamientos, sino el de esos otros ríos que por un descuido no figuran en la Geografía, especie de Guadianas políticos que á lo mejor se ocultan y que reaparecen á destiempo donde menos se piensa. Río de éstos hubo cuya repentina crecida acreció el caudal de otros afluentes y limítrofes, dando lugar á que éstos, rompiendo su cauce pi: opio, invadieran el cauce ajeno y ocasionasen competencias para cuya resolución es forzoso que baje el nivel de las aguas. Imprentas y redacciones fueron invadidas por el feroz torrente, cuyas aguas no consiguieron, sin embargo, convertir á la prensa invadida en tpapel mojado como era HÍn duda la intención de quien estos dfas dirigía las inundaciones abriendo ó cerrando determinadas tajaderas. Muchos hombres públicos, sorprendidos por el temporal, buscaron refugio en las Cortes, pensando, no sin fundamento, que si la inundación invadió los sótanos de las imprentas, mucho había de crecer para tapar el frontón del Congreso. E n la plaza de las Salesas estuvo á punto de ahogarse el Sr. Marqués de Cabriñana, y en la redacción de El Tiem. po el Sr. Silvela encendió el faro que su elocuencia guarda para las grandes borrascas y tendió un cable á los náufragos de todos los partidos. E n la isla de Cuba los temporales y desbordamientos h a n sido todavía m á s aparatosos, como siempre ocurre por allá. Se salieron de madre, de padre y hasta de tío Sam todos los ríos, incluso el Cauto, que ya no fué cauto ni nada. Por fortuna, el sucesor de Maceo, á pesar de llamarse Eíus, no se creció con los últimos temporales. El general Martínez Campos, á quien muchos creían ahogado en los temporales del año anterior, ha tenido en éstos el mejor sitio y no se ha mojado ni la suela de las botas de montar, mieiitraa. otros generales que poco á poco se habían hecho su pedestal h a n caído en la corriente, con pedestal y todo, por más que ellos digan. Mas en fln, si es cierto, como dice la copla, que álamai- vfíná mrar, morena, iodos los rios,