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BUSTO EN BAEEO COCIDO DEL INSIGNE NOVELISTA JOSÉ MASÍA PEREDA BAJO R B L I B V B KN BRONCK D B L MONUMENTO Í E L J Í D B S C D B K I M I E N T O D E A M Í R I C A BN LA HABANA GRUPO DECORATIVO EN LA ESCALERA DEL PALACIO DE LOS DUQUES DE DENIA LA PLBGAKIA D E LAS ÁNIMAS, BAJO RELIEVE LA B A C A N A L BAJO R E L I E V E Estudiando al artista y analizando al hombre, al punto se cae en la cuenta de que en Susillo había un desequilibrio entre el pensamiento y los medios por los cuales se expresaba éste. Como artista, el poeta vencía al escultor, la idea á la forma; y como hombre, las bondades de su alma y las ternuras de su corazón no encontraban modo fácil y franco de exteriorizarse, contribuyendo la extremada cortedad de su carácter á que apareciera completamente extraño á todo cuanto le rodeaba, cuando precisamente nada era para él indiferente por la extraordinaria y exquisita sensibilidad de BU alma. Si en el temperamento de Susillo la idea hubiera guardado proporcionada relación con la forma ó manera de expresarse aquélla, Susillo, como artista, habría dominado de manera incomparable la materia, habría expresado de modo perfecto sus grandes concepciones artísticas y habría llegado al pináculo de la gloria, y Susillo, como hombre, habría hablado, habría hecho frente á la adversidad, y hoy viviría; pero como el infortunado artista sevillano no podía ó no sabía hacer partícipe á los demás de sus alegrías ó de sus dolores, cuando éstos, por un falso concepto de la realidad, hega- ron á perturbar su razón, Susillo guardó silencio para encontrar en el eterno mutismo de la muerte la grandiosa expresión de su pensamiento. Ni aun en el instante supremo de la muerte ha hecho traición á su carácter, y éste es el único que le ha matado. El autor de El beso de Judas, Bisas y lágrimas, La Bacanal, Velázquez, La última gota, el busto de Pereda, los grupos decorativos de la escalera del palacio de los duques de Denia, El Aquelarre, Daoiz, El sueño de un árabe, La plegaria de las Animas, El monumento al Descubrimiento de América, y tantas otras obras de mérito artístico indiscutible, ya no existe; Dios, para quien no hay secreto escondido, habrá juzgado en su bondad sin límites el alma de Antonio Susillo, y en sus bondades infinitas habrá encontrado el infortunado artista consuelo á su dolor y perdón á su desvarío. Una vida de abnegación, de sacrificio, de trabajo, de honradez y de piadosa y hasta mística religiosidad, no se borra por una ráfaga fatal de demencia. AUGUSTO COMAS Y BLANCO DIBUJOS DE SOROLLA Y B E N L L I U R E Y E O T O O E A F Í A S DE CASTILLO